viernes, 30 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA VI


"¿Se cayó, se ancaramó?
Se desdobló en mariposa quieta.
Entre la verdad del agua
y el sueño de la alta cuesta.
Arcos, dos arcos, dos alas.
Arcos, presto para el vuelo.
¿Y el Guadalete?
En el cielo."


GERARDO DIEGO

lunes, 26 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA V


“¿Qué es lo que más cautiva vuestra sensibilidad de artistas: los llanos uniformes o los montes abruptos? ¿Cuáles son los pueblos que más os placen: los extendidos en la llanada clara o los alzados en los picachos de las montañas? Arcos de la Frontera es uno de estos postreros pueblos: imaginad la meseta plana, angosta, larga, que sube, que baja, que ondula, de una montaña; poned sobre ella casitas blancas y vetustos caserones negruzcos, haced que uno y otro flanco del monte se hallen rectamente cortados a pico, como un murallón eminente; colocad al pie de esta muralla un río callado, lento, de aguas terrosas, que lame la piedra amarillenta, que la va socavando poco a poco, insidiosamente, y que se aleja, hecha su obra destructora, por la campiña adelante en pronunciados serpenteos, entre terreros y lomas verdes, ornado de gavanzos en flor y de mantos de matricarias gualdas… Y cuando hayáis imaginado todo esto, entonces tendréis una pálida imagen de lo que es Arcos.”

AZORÍN: Los pueblos

jueves, 22 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA IV


La carretera de Jerez a Arcos tiene dos filas de eucaliptus, lo que le da un aspecto un poco australiano.
Por el camino se ven aldeanos, que pasan con su hatillo al hombro, deslizándose como fantasmas.
Arcos de la Frontera es un pueblo en anfiteatro, colocado en una colina elevada, a la que van escalando las casas, y rodeado en parte por las aguas amarillentas del Guadalete.
Tiene Arcos calles estrechas y pendientes, algunas con escaleras, una plaza pequeña y una iglesia, con una fachada de estilo gótico florido. Tiene también otra iglesia más moderna, barroca y alegre.
Las casas, por la parte del río, están como colgadas en el cerro, donde se asientan, y parece que se van a desmoronar.


PIO BAROJA: La expedición de Gómez

lunes, 19 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA III


"Al cabo de los años, el viento y la lluvia habían mordido la carne rugosa de esta muela enorme que era la peña, puesta en pie y desafiante, y presentaba arañazos y cicatrices. Como bocas abiertas, las cuevas de los buitres acechaban la lejanía, a unos metros por debajo de las casas del pueblo, que asomaba al precipicio sus cabezas almenadas, sin temor al vértigo. En sus extremos, el corte se dulcificaba en unas enriscadas colinas pobladas de murallas ruinosas, torreones encalados y chumberas delirantes."

JESÚS DE LAS CUEVAS

jueves, 15 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA II


“En Arcos se ensamblan, aparte de la romana y la árabe primitiva, tres poblaciones: la morisca, la gótica o barroca de las iglesias y conventos, y la neoclásica de las casonas y palacios. El callejeo debe empezar por el caserío morisco. La identidad entre ese intrincado albaicín y cualquier pueblo norteafricano es sorprendente. Y ahí está ya la cal, una cal milenaria que ha terminado por convertir el muro en un amasijo de nieve perpetua.”

JOSE MANUEL CABALLERO BONALD: De la sierra a la mar de Cádiz.

domingo, 11 de julio de 2010

ARCOS DE LA FRONTERA I


“Quien no tiene nieve la inventa; no he visto nunca un blanco más intenso que el de las casas de Zafra y Llerena, he rodeado la Gran Ciudad hasta la blanca tela de araña de Arcos de la Frontera, todo congelado por el calor, la nieve endurecida de los iglús llena de fuertes sonidos españoles, he conducido por la baja llanura del Guadalquivir hasta Cádiz.”

CEES NOOTEBOOM: El desvío a Santiago.

miércoles, 7 de julio de 2010

ZAFRA II


“Zafra se esponja de su calle de las sierpes; el castillo recuerda a Santa Fe; recuadra un cordón de piedra el pórtico del hospital de Santiago; las iglesias son góticas; centra la plaza, de soportales de roca, una cruz de hierro; los balcones se abren saledizos como tribunas, para la procesión, para la feria.

No cuenta Extremadura con feria más importante que la de Zafra: unos sanmigueles en octava, pues se celebran el 4 de Octubre. Olivareros, los alrededores casan con el nombre de la pequeña ciudad: zafra, tinajilla de latón para el aceite.

¿He dicho que las rejas son curvas? Rejas de jaula, para holgura de las macetas, de roja alfarería de Barros, y más luz a las ventanas, encandecidas de tanta flor.


PEDRO DE LORENZO: Extremadura, la fantasía heroica.

sábado, 3 de julio de 2010

ZAFRA I


“Has dicho sorpresas… Y sorpresa es todo Zafra, a cada paso. Está, por ejemplo: las plazas. La Plaza Chica, la Plaza Grande, con su cordón umbilical, el “Arquillo del Pan”. Te sientes dentro de ellas como sumido en un arca viva de tradición, contemplando su ámbito de antañones soportales y ángulos abiertos a viejas calles tortuosas. Por doquiera que miras, columnas; columnas cilíndricas, columnas prismáticas, recias, macizas; columnas adosadas a encalados contrafuertes; columnas corroídas por la caricia del tiempo. Al fondo de las mismas, en los bajos, unas anchas, unas recias puertas claveteadas, y a su lado, estrechas entradas para acceder por escaleras pinas y angostas a los altos, de embalconadas fachadas y ventanitas cuadrilongas, ventanitas con su arcano, ventanitas oscuras, tenebrosas.”

FERNANDO PÉREZ MARQUÉS: Postales de andar extremeño.

sábado, 26 de junio de 2010

FONTIBRE


“En dirección al Alto Campoo, pero cerca también de Reinosa, está Fontibre, la fuente del Ebro, que brota en “La Rasa de Campota”, fondo de un antiguo lago vaciado en el mioceno. El nacedero del río se produce entre un hondón poblado de árboles y piedras y constituye en seguida una gran charca. Luego sale a campo llano, salvando una aceña, y su surco es relativamente humilde hasta que le entra el gran caudal del Híjar, que baja del Pico de los Tres Mares y del cual se sospecha que lo que mana por Fontibre es un rebrote. Sobre la piedra del manantial han puesto una réplica, un poco desairada, de la Virgen del Pilar. Algo más abajo se levantó un monumento que consiste en un murete curvo, con grabados alegóricos y una frase muy conocida de Menéndez Pelayo. El Ebro es tan simbólico, nacional y caudaloso que todo ello resulta inevitable. A partir de ahí, y después de embalsar 540 millones de metros cúbicos, este Ebro fecundador habrá de excavar un número incontable de hoces, escobios y gargantas hasta entrar por las Conchas de Haro en la tierra, ya fácil, de La Rioja, y seguirá por Aragón hasta “dar a la mar” trazando la frontera meridional de Cataluña. El pueblo de Fontibre se alza en lo alto de un recuesto, sobre el amenísimo vallejo del nacedero, rico en chopos y sauces. Es un pueblo pobre y algo ruinoso, donde hemos visto las carretas más arcaicas, hermosas, largas y pesadas del mundo.”

DIONISIO RIDRUEJO: Castilla la Vieja.



“Nacer Ebro es como nacer Homero. Es, por tanto, exponerse a que luego disputen por el lugar de nacimiento siete ciudades o tres fuentes. Porque el nacimiento del Ebro es disputado, si no con el encarecimiento con que disputan Gotarrendura y Avila por el nacimiento de Santa Teresa, sí con su pequeña pasión. Yo me declaro por Fontibre, porque soy conservador –sólo en esta materia- y porque quiero ser fiel a una cierta tesis contra los debeladores de mitos que sostuve en estas mismas páginas. Pero por razones de gran peso geológico conducentes a que muy doctos varones aseguren que Fontibre no es más que una fuente tardía donde reaparece el Hijar, que nace en la falda de Peñalabra y es el verdadero río. Así, pues, el Ebro nace, geológicamente, donde el hombre, ese desconcertante sujeto, ha puesto sus adornitos, sus arbolitos y su decoración particular, metiéndose en lo que no le importa. Salvemos la buena intención.”

VICTOR DE LA SERNA: Nuevo viaje de España. La Ruta de los foramontanos.



“Confluyen Híjar y Fontibre. Nace Ebro, ¿dónde? En principio es el problema… Ata Reinosa los cables de la meseta y el mar; los montes la rodean; la cruzan los ríos; contrastan la vaca de leche y la metalurgia de los aceros, la roca lindera de las nieves y la sima acogedora del pantano. Indecisión terrible. Tanta, que el legionario de Augusto se detiene; también para que Reinosa pueda un día figurar en los mapas de la ruina. En alto llano, presume de los picos de Peña Labra y el puerto del Pozazal; las aguas se le hielan; corre Ebro niño y herboso la plana de las cumbres.”

PEDRO DE LORENZO: Viaje de los ríos de España.



“Llevábamos continuamente a la izquierda, aguas arriba, el cauce del río, con sus frescas y verdes orillas y rozagantes bóvedas y doseles de mimbreras, alisos y zarzamoras, y topábamos de tarde en tarde con un pueblecillo. A la vera del último, en el centro de un reducido anfiteatro de cerros pelados en sus cimas, se veía surgir, reborbollando, los copiosos manantiales del famoso río, que después de formar breve remanso como para orientarse en el terreno y adquirir aliento entre los taludes de sus propia cuna, escapa de allí a todo correr, escondiéndose de la luz siempre que puede.”

JOSÉ MARÍA DE PEREDA: Peñas arriba.

domingo, 13 de junio de 2010

VALLDEMOSSA


“El ruido de los torrentes, la carrera precipitada de las nubes, el grande y monótono clamor del mar interrumpido por el silbido del viento, los lamentos de las aves marinas llenas de espanto, perdida su ruta en las violentas rachas, después de grandes nieblas que caían de repente como un sudario y que, penetrando en los claustros por las arcadas rotas, nos volvían invisibles y hacían que la pequeña lámpara que llevábamos para guiarnos, semejara un fuego fatuo errante bajo las galerías y otros mil detalles de esta vida cenobítica que se agolpan a la vez en mi recuerdo; todo esto hacía con seguridad, de la Cartuja, el lugar más romántico de la tierra.”

GEORGE SAND: Un invierno en Mallorca.



“El claustro, obscuro, enorme, conmovíase con una música misteriosa que parecía venir de muy lejos, al través de los recios paredones. Era Chopin, que, inclinado ante el piano, componía sus Nocturnos. La novelista, a la luz de una vela, escribía Spiridón, la historia del monje que acaba por demoler todas sus creencias, y muchas veces cortaba su trabajo para correr al lado del músico y preparar sus tisanas, alarmada por la frecuencia de su tos. En las noches de luna tentábala el escalofrío de lo misterioso, la voluptuosidad del miedo, y salía al claustro, cuya lobreguez cortaban las manchas lácteas de los ventanales. ¡Nadie!... Después sentábase en el cementerio de los monjes, esperando en vano la aparición del fantasma para animar su monótona existencia con algo novedoso.”

VICENTE BLASCO IBÁÑEZ: Los muertos mandan.



“Se atravesó el dantesco trecho de los olivos centenarios, milenarios, que perpetúan, como en eternidad, sus como petrificados gestos y ademanes de metamorfosis; se dejó a un lado la colosal mole que tiene un nombre y una leyenda moriscos; se vieron por fin las vastas colinas cultivadas, a graderías, como en anfiteatro, las hondonadas y valles con sus casitas, sus sembrados, sus viñas, sus higueras, sus cactus africanos, las raquetas espinosas adornadas con los pompones encarnados de los higos chumbos. Se divisaron las casas del pueblo, se pasaron tapiales y callejuelas donde jugaban niños risueños y sucios; se detuvo por fin el vehículo frente al vetusto y tradicional edificio, cuya ancha puerta, bajo sus dos cuadradas torres, y coronada por un escudo en que se ve esculpida la imagen de San Bruno, estaba adornada de palmas. Desde fuera y por todos los escalones había regadas ramas de mirto.”

RUBÉN DARÍO: El oro de Mallorca.



“Cae el crepúsculo. Tornamos a nuestra casa; es una celda del viejo monasterio de Valldemosa. Una mujer célebre ha estado en estos parajes; pero mucho más tarde un gran poeta, inolvidable amigo, ha habitado también esta mansión. Y si antes de su venida el famoso ingenio extranjero diríase que daba cierto carácter literario a la isla toda, ahora es el poeta español quien pone en esta tierra, principalmente, ya que no con exclusividad, ese ambiente que los grandes artistas, que el recuerdo de los grandes artistas, presta a los paisajes y a los edificios. Villanueva de los Infantes es Quevedo; Esquivias es Cervantes… La sombra de Rubén Darío vaga por la hermosa tierra de Mallorca. Aquí estuvo, durante meses, Rubén. Sus ojos se empaparon desde estas costas en el azul del Mediterráneo.”

AZORÍN: El paisaje de España visto por los españoles.



“¡Qué invierno aquel en Mallorca!: los vientos bramaban, las rieras se desbordaban, las casas gemían y las paredes rezumaban agua. Lleno de pensamientos siniestros, Chopin comenzaba a soñar con monjes negros. Él mismo se iba convirtiendo en un olivo de dedos nudosos, en una palmera perdida en un cielo de tormenta.”

MAURICIO WIESENTHAL: Libro de réquiems.

lunes, 31 de mayo de 2010

MIRAMAR


"Como aquellos ermitaños envejecidos en buscar a Dios, no les queda a los olivos más que los huesos, la piel y la cabellera. Y tampoco la roqueta, la gran ermita ermitaña que es Mallorca, tiene sino huesos, huesos de roca, atezada piel y frondosa cabellera de árboles, olivos, almendros, higueras, algarrobos, pinos, encinas... nacen en la roca. Y es la roca como rayos de sol en largos siglos crisalizados. Sorbiendo, embebecido por los ojos la fulgurante hermosura de las rocas costeñas de Mallorca, ocurrióseme fantasear si no serán esas rocas estalagmitas de la lluvia de rayos de sol que de continuo gotea sobre el mar de la isla de oro.

Aquel enorme dragón de la Foradada, que retorciéndose se vuelve a mirar a tierra cuando va a sumergirse en el mar y así se queda, espiando, receloso, el bosque de Miramar, deja ver en el fondo de su ojo al cielo tocando al nacarado océano. Y nos habla de los monstruos de la Odisea. Porque aquél es el mar homérico, el mar de color de vino, el de Escila y Caribdis, no el mar tenebroso de Camoens, el de Adamastor.

(...) Dejándose embriagar por la luz del cielo de Mallorca, del cielo más que de Sol -que es un cuajarón de aquella luz-, como de él se embriagan las estremecidas cigarras ermitañas de los olivos, se comprende que Blanquerna renunciase al papado para darse a la vida de ermitaño."

MIGUEL DE UNAMUNO: Andanzas y visiones españolas.


miércoles, 19 de mayo de 2010

SON MARROIG


"Y si ahora rememoro en una costa mallorquina digna del castillo de Don Gaspar, es porque todo se ha vuelto de nuevo infancia desde ayer por la tarde, a partir del instante en que me fue dado ver, desde el mirador del Archiduque Luis Salvador cerca de Deyá, el rayo verde."

JULIO CORTÁZAR: El rayo verde.



“Llegó a formar, pues, el archiduque, una inmensa propiedad que la carretera de Valldemossa a Deiá atravesaba en una distancia de ocho kilómetros. En su libro, sin nombre de autor, «Lo que sé de Miramar», Palma, 1911, escrito en un mallorquín de una ingenuidad deliciosa, el archiduque cuenta la historia de la formación de su enorme finca y de las mejoras que en ella hizo: los innumerables caminos, miradores, capillas, rotondas, belvederes, jardines, estatuas, lápidas y la inmensa cantidad de comodidades que colocó sobre su posesión. Gastó una fortuna inmensa por un impulso de amor y de belleza.”

JOSEP PLA: Mallorca, Menorca e Ibiza.



“Prohibió cortar una sola rama en todo su término posesorio, y el bosque, agradecido, tuvo a orgullo vestirse de gran belleza, y cuando la sombra cubrió las montañas, abrió rutas bajo los árboles, pero senderuelos casi ocultos que no hiriesen el paisaje y miradores de piedra y glorietas de mármol blanco, demostrando en todos los detalles un gusto refinadísimo.”

SANTIAGO RUSIÑOL: La isla de la calma.



"Desde Valldemossa los autocares retumban por la carretera espectacular que bordea la costa -que en un punto dado alcanza los trescientos metros sobre el nivel del mar- y pronto vierten sus cargas en Son Marroig, donde el archiduque Luis Salvador de Austria vivió tantos años y de manera tan excéntrica. Los turistas escuchan la historia de la hermosa Catalina Homar, por quien el envejecido archiduque profesó un amor puro y romántico, y que murió de lepra (contraída durante una peregrinación a Tierra Santa, a bordo del yate del Archiduque, el Nixe) en una casa construida para ella sobre el promontorio rocoso, guardada día y noche por enormes perros-lobo..."

ROBERT GRAVES: Por qué vivo en Mallorca.

viernes, 14 de mayo de 2010

SÓLLER


"Hasta los intentos locales de modernización decimonónica fueron gratos y permanecen. El trenecito que va de la capital a Soller, en el norte, es uno de ellos. Vagones de madera, lámparas de porcelana, ventanillas de vidrio grueso, manillares de bronce, pescantes, billetes de papel cebolla... La vía es estrecha, serpentea entre huertos, cobertizos, cañaverales, albercas, bancadas de tierra y caolines, olivares... Y limoneros, verdes y vivos, de largas ramas sin filo que se cuelan por las ventanillas abiertas, para acariciarte la cara, el cuello, golpear tus pechos y desenredar tu pelo, cuando te alzas ante mí, y ante el sol deshilado de esta primavera. No sé qué podrá ser de nuestras vidas a partir de ahora. Pero sé para siempre que en la mía esta imagen permanecerá hasta el fin del tiempo: tu risa, el relampagueo de tus ojos; sentada en los asientos de tiras de pino endurecido, cortejada por las hojas de los limones... cautivos, tú y yo, de su perfume ácido y fresco, hospitalario."

JUAN MANUEL GONZÁLEZ: Vírgenes, masones y visionarios. Rutas iniciáticas y ocultistas.