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lunes, 24 de diciembre de 2012

VALENCIA XII: EL CABAÑAL

“Pasamos el cabañal, blanco, con sus casitas de obreros y pescadores, y donde la playa se curva, lejos de hombres y casas, nos sentamos en la arena. Era amarilla y fina, caliente como una piel humana. El mar y el cielo eran dos tonos distintos de un mismo azul suave que se fundían en un resplandor lejano, sin líneas que los dividiera. El mar quieto lanzaba a la playa ondas dormidas que llevaban granos de arena en sus crestas de cristal. La arena cabalgaba sobre las crestas alegremente, como legión de enanitos traviesos, hasta que la onda se rompía sobre ellos con un chasquido leve y los dejaba alineados en hileras inmóviles, en rizos que eran la huella de los labios del mar.”

ARTURO BAREA: La forja de un rebelde 3. La llama.




“Nada de su antiguo esplendor echaba de menos Cristina, como pude cerciorarme: ni las suntuosas habitaciones, ni los ricos trajes, ni el coche, ni los criados. Solo la alquería del Cabañal excitaba en ella un recuerdo melancólico. Cuando la mentábamos, solía quedarse triste y pensativa. Era bien natural. Su pasión por el campo, por la vida libre y tranquila, estaba reforzada en este caso por las dulces minorías que aquella finca guardaba en su seno. Allí se habían deslizado las horas más felices de su existencia.”

ARMANDO PALACIO VALDÉS: La alegría del capitán Ribot.

lunes, 25 de agosto de 2008

CUDILLERO


"Rodillero es un pueblo de pescadores. Las casas, por lo común, son pequeñas y pobres y no tienen vistas más que por delante; por detrás se las quita la peña adonde están adosadas. Hay algunas, menos malas, que pertenecen a las pocas personas de lustre que habitan en el lugar, enriquecidas la mayor parte en el comercio del escabeche; suelen tener detrás un huerto labrado sobre la misma montaña, cuyo ingreso está en el piso segundo. Hay, además, tres o cuatro caserones solariegos, deshabitados, medio derruidos; se conoce que los hidalgos que los habitaban han huido hace tiempo de la sombría y monótona existencia de aquel pueblo singular. Cuando lo hayáis visitado les daréis la razón. Vivir en el fondo de aquel barranco oscuro donde los ruidos de la mar y del viento zumban como en un caracol debe de ser bien triste."

ARMANDO PALACIO VALDÉS: "José"