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domingo, 20 de abril de 2014
SANT PERE DE RODES III
"De Ripoll, adonde subimos, con su soberbio pórtico cargado de símbolos y pasajes bíblicos, que pueden leerse como un códice miniado, nos llegamos a San Pedro de Roda, grandioso monumento en ruinas; esotérico, gigantesco, que guarda una clave última, no desentrañada, a mi parecer, acaso de un basamento pagano o quizá de un inmenso faro de señales hacia los navíos que llegaban del Oriente con sus cargamentos."
JOSÉ MARÍA DE AREILZA: Prosas escogidas.
miércoles, 22 de agosto de 2012
WAMBA
“El templo primitivo de Wamba tiene algo de misterioso, como asimismo el adjunto claustro y el sigilado osario. Donde hubo templarios existen casi siempre elementos esotéricos en su ámbito. Wamba, que dio nombre al lugar, el rey a la fuerza, con su horror al poder, goza de un renombre de simpatía popular que llega hasta nuestros días, quizá como rechazo a quienes con excesivo ahínco se aferran a él antes de abandonarlo.”
JOSÉ MARÍA DE AREILZA: Prosas escogidas.
“Pero la emoción se acrecienta al pasar de la iglesia al claustro; y si a la oscuridad que el sol desaloja apenas de aquel recinto, se añaden las tinieblas y el silencio de la noche, y se le registra a la oscilante luz artificial que todo lo abulta y pone en movimiento, entonces pueden llegar a saborearse las sublimes delicias del terror. Atraviésase una estancia de bajas y ruinosas bóvedas, apuntaladas por un pilar en su centro; informes y mohosas tumbas avanzan por las negruzcas paredes, guardando en su seno arcanos insondables. Sálese al claustro, y sus gruesos muros y los escasos y pequeños arcos semicirculares abiertos hacia el patio obstruido de malezas, le dan un aspecto desolador de época indeterminada: una tosca columna en las esquinas de sus ánditos es todo lo que de escultura se acierta a descubrir. A varios aposentos abovedados y hechos a modo de celdas, introducen portales apuntados; a la entrada del uno detiénense los pies y erízanse los cabellos ante un inmenso osario detenidamente formado con las calaveras de los que yacían en algún contiguo cementerio; el otro conserva la tradición de haber servido de entierro en vida a cierta penitente infanta. En los labios del que la refiere varía sin cesar la historia, confúndense los nombres y los tiempos al capricho de la ignorancia o de la fantasía, y poseído de vértigo el oyente se figura ver girar en torno suyo asidos de las manos a personages de inconexos dramas y apartados siglos.”
JOSÉ MARÍA CUADRADO: Valladolid, Palencia y Zamora.
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Prerrománico
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