
GUY DE MAUPASSANT: La vida errante.

SCIAMMARELLA: Guy de Maupassant
DHAFER YOUSSEF: Nafha.


SCIAMMARELLA: Guy de Maupassant
DHAFER YOUSSEF: Nafha.







"Nuestra llegada a Túnez, el otoño de hace tres años, fue maravillosa. Aunque ya muy estropeada por los grandes bulevares que la atraviesan, era todavía una ciudad clásica y bella, armoniosamente uniforme, cuyas casas encaladas parecían iluminarse a la caída de la tarde, íntimamente, como lámparas de alabastro."
ANDRÉ GIDE: "Amyntas"

"Mi intención era no permanecer allí más que pocos días. Os confesaré mi estupidez: en este país nuevo nada me atraía más que Cartago y algunas ruinas romanas: Timgat, de las que Octavio me había hablado, los mosaicos de Susa y sobre todo el anfiteatro de El Djem, al que me proponía acudir sin tardanza. En primer lugar, era preciso llegar a Susa, y en Susa tomar el coche del correo; pretendía yo que nada, hasta llegar allí, fuese digno de ocupar mi atención.
Sin embargo, Túnez me sorprendió enormemente. Al tomar contacto con ciertas sensaciones despertábanse en mí partes tales de mi persona, facultades adormecidas que, por no haber prestado servicio, todavía, habían guardado toda su misteriosa juventud. Me sentía más asombrado, más aturdido que divertido, y lo que me agradaba sobre todo era la alegría de Marceline."
ANDRÉ GIDE: "El inmoralista"





PAUL KLEE: Diarios (1898-1918)

"El día en que escribió estas palabras proclamando su descubrimiento del color, pintó Ante las puertas de Kairuán, un cuadro en que el paisaje urbano se desintegra en un mosaico de colores de delicados matices pálidos y cuyos únicos objetos reconocibles son una cúpula blanca y tres pequeños caballos. Esta pintura marca la transición de Klee al arte abstracto. (Una evolución parecida puede apreciarse en la obra del pintor ruso Kandinsky tras su viaje a Túnez en 1904). A partir de entonces, Klee se basaría en el color para pintar su propio universo interior. Para él, acostumbrado a las pautas barrocas del norte de Europa, la radiante luz y la pura y severa arquitectura de Kairuán fueron la revelación de una armonía translúcida que no había conocido nunca antes."
ROBERT D. KAPLAN: Invierno Mediterráneo.
PAUL KLEE: Ante las puertas de Kairuán

ISABELLE EBERHARDT: "Recuerdos del Sahel tunecino"




"¿Dónde estará la tierra de las mezquitas santas y de las tumbas morabitas, la tierra áspera y resplandeciente en la que arde la llama de la fe y en la que fuimos tan felices? ¿Dónde está todo eso? ¿Volveré a verlo algún día?"
"Ahora me doy cuenta, para no equivocarme nunca más, que todo ese encanto que atribuimos a determinadas regiones de la tierra sólo es una añagaza y una ilusión; mientras que la naturaleza que nos rodea responda a nuestro estado anímico, creemos descubrir un esplendor, una belleza especiales... Pero cuando nuestra alma efímera cambia, toda esa naturaleza se viene abajo y se desvanece."
"Así que desde allí fuimos arrastrados por fuertes vientos durante nueve días sobre el ponto abundante en peces, y al décimo arribamos a la tierra de los lotófagos, los que comen flores de alimento. Descendimos a tierra, hicimos provisión de agua y al punto mis compañeros tomaron su comida junto a las veloces naves. Cuando nos habíamos hartado de comida y bebida, yo envié delante a algunos compañeros para que fueran a indagar qué clase de hombres, de los que se alimentan de trigo, había en esa región; escogí a dos, y como tercer hombre les envié a un heraldo. Y marcharon enseguida y se encontraron con los lotófagos. Éstos no decidieron matar a nuestros compañeros, sino que les dieron a comer loto, y el que de ellos comía el dulce fruto del loto ya no quería volver a informarnos ni regresar, sino que preferían quedarse allí con los lotófagos, arrancando loto, y olvidándose del regreso. Pero yo los conduje a la fuerza, aunque lloraban, y en las cóncavas naves los arrastré y até bajo los bancos. Después ordené a mis demás leales compañeros que se apresuraran a embarcar en las rápidas naves, no fuera que alguno comiera del loto y se olvidara del regreso. Y rápidamente embarcaron y se sentaron sobre los bancos, y, sentados en fila, batían el canoso mar con los remos."
Frances Sproson: Loto 2