Mostrando entradas con la etiqueta Túnez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Túnez. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de enero de 2011

TÚNEZ II


"En la ciudad árabe, la parte más interesante es el barrio de los Souks, largas calles abovedadas o cubiertas con tejados de planchas, a través de los cuales desliza el sol láminas de fuego, que parecen cortar el paso de los transeúntes y vendedores. En los bazares, galerías tortuosas y entrecruzadas es donde los vendedores por corporaciones, sentados o acurrucados en medio de sus mercancías en tiendecitas cubiertas, llaman con energía al cliente o permanecen inmóviles en sus nichos de alfombra, de telas de todos los colores, de cueros, de bridas, de sillas para montar, de arneses bordados de oro, o en los rosarios amarillos y rojos de babuchas."

GUY DE MAUPASSANT: La vida errante.

SCIAMMARELLA: Guy de Maupassant


DHAFER YOUSSEF: Nafha.

domingo, 30 de agosto de 2009

DJERBA III


"En las dos localidades propiamente israelitas, Hara Kebira y Hara Sghira, podemos hacernos una idea de lo que fué el mundo judío anterior a nuestra era. Las costumbres y los vestidos, según dicen los entendidos, no han variado en dos mil quinientos años. La sinagoga, la «ghriba», la maravillosa, data del tiempo en que Nabuconodosor destruyó el templo de Salomón, y se construyó sobre una piedra de este templo traída de la isla de los cinófagos después de la caída de Jerusalén y la dispersión del reino de Judá. En consecuencia, los antiguos rollos de la Ley tienen aquí un valor inestimable. Basta tocar, en una peregrinación, en una procesión, los estuches que los contienen, para alcanzar deseados milagros... O por lo menos esto es lo que se afirma en la feliz isla de Djerba, que aparece como un microcosmos viviente, espejo humano de toda la historia tunecina en la encrucijada de tres continentes."

MARCEL SAUVAGE: África del Norte (Colección El mundo en color)

martes, 25 de agosto de 2009

BIZERTA


"A la mujer no la había visto antes. O quizá sí, pero no me había fijado en ella. Éramos pocos los que nos bañábamos y yo me había metido bajo la compacta sombra de un parasol de enea, donde leería alguna novela de Nabokov o un relato de Lovecraft, que eran los autores que me llevé de viaje, y en cuyas páginas todo era más seductor -la ironía y el sentimiento convertidos en insidiosa crueldad, los oscuros temores explicitados en amorfos y viscosos volúmenes- que el país tunecino, con los míseros beduinos, o sencillamente nómadas, arrastrándose por los yermos con sus tiendas, camellos y cabras, y Bizerta devastada, los muelles vacíos y los edificios también, donde todavía estaban sin cristales las ventanas tiroteadas cuando el lío de la expulsión de los franceses. Por la noche me costaba dormirme y bebía bastante, hasta alcanzar la turbiedad, como un estadio fangoso. Y el sueño era pesado, me levantaba a la mañana siguiente con las articulaciones doloridas."

BALTASAR PORCEL: Todos los espejos.

jueves, 23 de abril de 2009

DJERBA II


"De Jerba se había traído Simbad el aroma de la flor del naranjo agrio y el del mercado de las especias; la voz susurrante de sus mercaderes; el rostro de una bella mujer de Guellala, bajo un puntiagudo sombrero de paja; el dibujo de unas sirenas con alas en el busto; la imagen de André Gide buscando miradas adolescentes en el café de Nattes; y la negra sombra del obelisco, que substituye a la destruida Torre de los Cráneos, construida con las calaveras de miles de españoles decapitados por los turcos en el año mil quinientos."

ANA MARÍA NAVALES: El último viaje de Simbad
(Nuevas aventuras de Simbad el Marino).



DJERBA I

jueves, 19 de marzo de 2009

NEFTA


“La visión del oasis desde lo alto de la Corbeille es previsible, no así la impresión que produce, y esto por muy preparado que llegue el viajero. La naturaleza ha depositado aquí sus mejores dones; la religión ha colaborado propagando una doctrina de austeridad. El sufismo tiene en Nefta uno de sus cuarteles más acreditados. Dan testimonio de ello las siluetas de los marabuts, pequeños recintos cuadrangulares coronados por esas cúpulas de inconfundible peculiaridad que se recortan contra el cielo, y cambiante hacia el anochecer. Son tumbas de santones especializados, los morabitas, cuyo ejemplo de ascetismo se sigue cantando y venerando a lo largo de los siglos.”

TERENCI MOIX: Tres viajes románticos (Grecia, Túnez, México)

lunes, 18 de agosto de 2008

TÚNEZ


"Nuestra llegada a Túnez, el otoño de hace tres años, fue maravillosa. Aunque ya muy estropeada por los grandes bulevares que la atraviesan, era todavía una ciudad clásica y bella, armoniosamente uniforme, cuyas casas encaladas parecían iluminarse a la caída de la tarde, íntimamente, como lámparas de alabastro."

ANDRÉ GIDE: "Amyntas"



"Mi intención era no permanecer allí más que pocos días. Os confesaré mi estupidez: en este país nuevo nada me atraía más que Cartago y algunas ruinas romanas: Timgat, de las que Octavio me había hablado, los mosaicos de Susa y sobre todo el anfiteatro de El Djem, al que me proponía acudir sin tardanza. En primer lugar, era preciso llegar a Susa, y en Susa tomar el coche del correo; pretendía yo que nada, hasta llegar allí, fuese digno de ocupar mi atención.

Sin embargo, Túnez me sorprendió enormemente. Al tomar contacto con ciertas sensaciones despertábanse en mí partes tales de mi persona, facultades adormecidas que, por no haber prestado servicio, todavía, habían guardado toda su misteriosa juventud. Me sentía más asombrado, más aturdido que divertido, y lo que me agradaba sobre todo era la alegría de Marceline."

ANDRÉ GIDE: "El inmoralista"


FRANCISCO CASTRO: Calle en Túnez


jueves, 29 de mayo de 2008

TOZEUR


"La primera vez que llegué a Tózer y me detuve en la plaza mayor del pueblo -la plaza Ech Chabbat- tuve la impresión de que me rodeaba -en aquella lejanía sahariana, tan diferente de mi propio país- algo familiar. Cuando volví a visitar el lugar mi impresión se reforzó. Era, aunque parezca difícil de creer, la arquitectura la que me llamaba. No pretendo aquí establecer ninguna teoría; dejo ese menester a los sabios. Digo solo mi impresión. Bajo el arco azul del cielo, el aire seco, la luz transparente; sobre el suelo arenoso, aquellas torres octógonas, aquellas casas, todo en ladrillo cocido al sol, ladrillo rosado, en dibujos geométricos de rombos, de ángulos, de cruces, de paralelas, de perpendiculares; hiladas de ladrillo humilde y artesanal interrumpido a veces por blancos planos de pared encalada; o de mampostería; todo aquello, repito, me recordaba las torres mudéjares de Aragón, las casas e iglesias de Toledo. Y el ladrillo de Coca y de Talavera, de Cuéllar y de Sahagún, de Toro y de Arévalo. Ladrillo "moro" de Castilla... ¿O ladrillo "español" de Qastilya"? ¡Quién sabe!"

ALFONSO DE LA SERNA: "Imágenes de Túnez"



viernes, 18 de abril de 2008

KAIRUÁN


"Una luz un poco difusa cae, suave y transparente a la vez... Penetra tan hondo y con tanta suavidad en mí, que la siento y me da confianza en mí mismo sin esfuerzo. El color me posee. No tengo que perseguirlo yo. Me poseerá siempre, lo sé. Éste es el sentido de esta feliz hora: el color y yo somos uno. Soy pintor."

PAUL KLEE: Diarios (1898-1918)



"El día en que escribió estas palabras proclamando su descubrimiento del color, pintó Ante las puertas de Kairuán, un cuadro en que el paisaje urbano se desintegra en un mosaico de colores de delicados matices pálidos y cuyos únicos objetos reconocibles son una cúpula blanca y tres pequeños caballos. Esta pintura marca la transición de Klee al arte abstracto. (Una evolución parecida puede apreciarse en la obra del pintor ruso Kandinsky tras su viaje a Túnez en 1904). A partir de entonces, Klee se basaría en el color para pintar su propio universo interior. Para él, acostumbrado a las pautas barrocas del norte de Europa, la radiante luz y la pura y severa arquitectura de Kairuán fueron la revelación de una armonía translúcida que no había conocido nunca antes."

ROBERT D. KAPLAN: Invierno Mediterráneo.


PAUL KLEE: Ante las puertas de Kairuán


viernes, 21 de marzo de 2008

MAHDIA


"Como siempre que estoy en una ciudad nueva, me invade una marea de pensamientos, de recuerdos y de visiones, y el sueño no llega sino muy tarde, casi al alba, cuando el almuédano de la mezquita más cercana ha terminado hace mucho rato su llamada a la oración."

ISABELLE EBERHARDT: "Recuerdos del Sahel tunecino"





"El Mahdia es una ciudad edificada en nuestros tiempos por El Mahdi, el hereje, primer califa de Cairuán. La construyó a orillas del Mediterráneo en un espolón montuoso que entra en la mar; la rodeó con altas y fuertes murallas, grandes torres y puertas guarnecidas de hierro. También se protegió bien el puerto con buenas murallas. El Mahdi llegó a esta tierra a guisa de peregrino y se atrajo la adhesión de los habitantes fingiendo ser descendiente de Mahoma, hasta el punto de que con la ayuda del pueblo se hizo llamar, para tener más crédito, el Califa el Mahdi, es decir el pontífice guiado."

LEÓN EL AFRICANO: "Descripción general de África"

Mª Elena Morató: Mahdia

miércoles, 5 de marzo de 2008

DUIRET

"¿Dónde estará la tierra de las mezquitas santas y de las tumbas morabitas, la tierra áspera y resplandeciente en la que arde la llama de la fe y en la que fuimos tan felices? ¿Dónde está todo eso? ¿Volveré a verlo algún día?"

"Ahora me doy cuenta, para no equivocarme nunca más, que todo ese encanto que atribuimos a determinadas regiones de la tierra sólo es una añagaza y una ilusión; mientras que la naturaleza que nos rodea responda a nuestro estado anímico, creemos descubrir un esplendor, una belleza especiales... Pero cuando nuestra alma efímera cambia, toda esa naturaleza se viene abajo y se desvanece."

ISABELLE EBERHARDT: "Los diarios de una nómada apasionada"


sábado, 2 de febrero de 2008

DJERBA

"Así que desde allí fuimos arrastrados por fuertes vientos durante nueve días sobre el ponto abundante en peces, y al décimo arribamos a la tierra de los lotófagos, los que comen flores de alimento. Descendimos a tierra, hicimos provisión de agua y al punto mis compañeros tomaron su comida junto a las veloces naves. Cuando nos habíamos hartado de comida y bebida, yo envié delante a algunos compañeros para que fueran a indagar qué clase de hombres, de los que se alimentan de trigo, había en esa región; escogí a dos, y como tercer hombre les envié a un heraldo. Y marcharon enseguida y se encontraron con los lotófagos. Éstos no decidieron matar a nuestros compañeros, sino que les dieron a comer loto, y el que de ellos comía el dulce fruto del loto ya no quería volver a informarnos ni regresar, sino que preferían quedarse allí con los lotófagos, arrancando loto, y olvidándose del regreso. Pero yo los conduje a la fuerza, aunque lloraban, y en las cóncavas naves los arrastré y até bajo los bancos. Después ordené a mis demás leales compañeros que se apresuraran a embarcar en las rápidas naves, no fuera que alguno comiera del loto y se olvidara del regreso. Y rápidamente embarcaron y se sentaron sobre los bancos, y, sentados en fila, batían el canoso mar con los remos."

HOMERO: "Odisea"

Frances Sproson: Loto 2


martes, 8 de enero de 2008

LE KEF


"Por encima de nosotros, la voz del almuédano llenaba la pequeña cúpula que corona el alminar; al prolongarse en una nota única, parecía una resonancia de campana; luego se detenía, repentinamente, dejando un vacío en el aire."

ANDRÉ GIDE: "Amyntas"