
"Era en Mogador la hora en que todas las voces del mar, del puerto, de las calles, de las plazas, de los baños públicos, de los lechos, de los cementerios y del viento se anudan, y cuentan historias."
ALBERTO RUY SANCHEZ: "Los jardines secretos de Mogador."
"Mientras cruzaban la ciudad cien rumores, el viento de la tarde removía la sal sedimentada durante el año sobre la muralla, levantando de la piedra largas y delgadas hojas blancas. Los niños corrían a recibirlas en el momento que las hojas de sal se desprendían del muro, y regresaban a sus casas caminando lentamente con las frágiles láminas sobre las manos. Nunca llegaban, porque el mismo viento que se las había entregado se las arrebataba, y al ponerlas a volar las convertía en un polvo tan delgado que ni siquiera era posible diferenciarlo del aire."
ALBERTO RUY SANCHEZ: "Los nombres del aire"


