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miércoles, 5 de diciembre de 2007

ROMA III




"Tras tu ventana acechan feas gárgolas,
en el patio del palacio Gaetani huele a cola de ebanista,
y el Gino, donde el café era bueno y me dejabas las llaves,
desapareció. En lugar del café
ahora hay una tienda de calcetines y corbatas,
más indispensables, desde luego, que el Gino
o nosotros. Y tú estás lejos, en Túnez
o en Libia, contemplando lo avieso de las olas,
que se explayan dibujando finos encajes en la costa italiana
-¿un homenaje a Septimo Severo? No creo que la culpa
sea del dinero, ni del paso del tiempo, ni siquiera mía.
De todas formas, es más probable
que la famosa monotonía
del cosmos, harto de su maligna
infinitud, busque para sí misma un abrigo
terrenal, y nosotros estamos a mano. Y, francamente, tendríamos
que agradecer cuando se materializa en un apartamento,
en una expresión facial o en células cerebrales,
y no nos manda directamente bajo tierra,
como hizo con tus padres, con tu hermano,
con tu hermana más joven, D.
El botón del timbre no es más que un cráter
en miniatura, modestamente abierto
por un dedo cósmico, por la migaja de un meteorito:
todas las puertas y portales están marcados
por esta viruela sobrenatural.
Bueno, no nos encontramos. No creo que otra oportunidad
se presente enseguida. Es posible que ya nunca.
No lo lamentes. No creo que hubiera podido
revelarte más que Sirio a Canope,
aunque sea precisamente aquí, ante tu puerta,
donde ambas chocan la una con la otra, a plena luz del día,
y no en la vigilia nocturna que abraza el telescopio."


JOSEPH BRODSKY: "En via dei Funari"


PEDRO CANO: "Clausuras"