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lunes, 6 de septiembre de 2010

RONDA II


“Las paredes rocosas formaban una escarpa vertical salpicada de verdura. El hilillo de agua del Guadalevín discurría en lo hondo, entre las peñas y, más lejos, el llano ondeaba amarillo y rosa, como un helado de fresa y de vainilla. Las chovas se cernían inmóviles en el aire. De súbito, como obedeciendo a una señal, se sambucaron bajo los arcos, lanzando gritos.”

JUAN GOYTISOLO: La isla.

martes, 25 de noviembre de 2008

DJEMAÁ EL FNÁ (II)


"ágora, representación teatral, punto de convergencia : espacio abierto y plural, vasto ejido de ideas

campesinos, pastores, áscaris, comerciantes, chalanes venidos de las centrales de autocares, estaciones de taxis, paradas de coches de alquiler somnolientos : amalgamados en una masa ociosa, absortos en la contemplación del ajetreo cotidiano, acogidos a la licencia y desenfado del ámbito, en continuo, veleidoso movimiento : contacto inmediato entre desconocidos, olvido de las coacciones sociales, identificación en la plegaria y la risa, suspensión temporal de jerarquías, gozosa igualdad de los cuerpos"



"... chaquetillas y bombachos flamean sus colores brillantes y, dóciles a una señal del jefe, los gañanes giran con lentitud los extremos del eje y dan una, dos, tres vueltas completas en esbelto y gracioso equilibrio : mientras el público jalea y aplaude y agrega unos cuantos dirhames a su exiguo, modesto peculio : al soltarse, los más jóvenes emprenden, a tambor batiente, sus ejercicios de acrobacia : volatineros de textura elástica, realizan sus suertes audaces en ingrávido y veloz torbellino : las ruedas, brincos, saltos mortales, desafían las newtonianas leyes, se ríen de la ponderosa manzana, afirman la dúctil calidad de unos cuerpos forjados en el rigor y estrechez de una vida sin protección ni familia, abandonada a sus propios recursos desde la infancia más blanda : otros doblan el tronco atrás, tienden el costillar como fuelle de acordeón, pasan la cabeza por la entrepierna, dislocan los miembros, se desbaratan, parecen plegarse : sillas de tijeras que inesperadamente se transmutan, recobran la forma humana y hasta tienen el valor de forzar una tenue sonrisa cuando captan la mirada admirativa del respetable"

viernes, 14 de noviembre de 2008

EL GRAN ATLAS


"La cordillera que contemplas es el telón de boca de un teatro: álzalo y penetra en él. El mundo que se extiende al otro lado responde a tus emociones y anhelos: abrupto, salvaje, abrasado por el sol y esculpido por la conjunción de los cuatro elementos. Lo presentiste primero en el espacio volcánico de Gaudí, luego en el páramo lunar del Gran Erg y las dunas sin fin de Tarfaya. No hay vegetación, no hay verdor, ninguna huella humana suaviza su desnudez y suntuosidad adusta. Las asomadas y ocultaciones del astro minúsculo que os calienta reiteran sus ciclos millones de años ante un anfiteatro vacío. Todos los colores y matices del espectro se combinan en una apoteosis escenificada para ti. Serás su único espectador si te desembarazas de los bienes y afectos que te retienen en este islote efímero."

JUAN GOYTISOLO: Telón de boca.

domingo, 13 de julio de 2008

SANTIAGO DE COMPOSTELA III


"La bibliografía de que disponemos acerca del peregrinaje es vastísima. El camino de Santiago, escribe nuestro autor, representa uno de «los mayores logros de la civilización medieval en la cumbre de su madurez». Quienes seguían el itinerario jacobeo a través de Francia y el norte de la península lo hacían por razones externas o íntimas: cumplimiento de un voto o de penitencia por un crimen, busca de salud física, anhelo de perfeccionamiento interior mediante la aceptación de las pruebas e incomodidades de un largo viaje, adquisición de reliquias, afán de aventuras. El desplazamiento masivo de poblaciones favoreció el desarrollo comercial de centros urbanos en las diferentes etapas de su recorrido. El acontecimiento atraía igualmente a juglares de toda Europa, a mujeres «de escasa virtud» («ir romeras y volver rameras », conforme al refrán), monjas, prófugos, goliardos, santeros, vagabundos. Los hábitos del peregrino fueron inmortalizados por Doña Cuaresma en el Libro de buen amor. A quien haya asistido, como yo, a los musem -s o romerías a los santos en el islam popular magrebí, le resulta fácil imaginar la marea humana de devotos, mendigos, enfermos, buscavidas que, serpenteando a pie por ásperos caminos terreros, avanzaba día tras día hasta el recinto milagroso del santuario. Las manifestaciones religiosas de los romeros de la época no diferían demasiado en el ámbito cristiano y en el musulmán".

JUAN GOYTISOLO: Prólogo a "Santiago: trayectoria de un mito", de Francisco Márquez Villanueva.