Mostrando entradas con la etiqueta Mauricio Wiesenthal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mauricio Wiesenthal. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de mayo de 2012

MAURICIO WIESENTHAL


Mi querido amigo:

Soy Mauricio Wiesenthal y quiero darle las gracias por los fragmentos de mi obra que -de tanto en tanto- usted incluye en su extraordinario blog artístico. Sus fotografías son de una belleza que me conmueve. Hay en ellas oración de quietud y movimiento de ángel. Tiene usted la mirada leonardesca del reflejo y del espejo; pero unida a su fantasía surrealista y poética. En las lentes -cuando las maneja un corazón atento, respetuoso y sabio- sigue estando el Renacimiento que fue el tiempo dorado de la luz, la imagen y la mirada... Desgraciadamente, hoy también raposean pobres diablos que se ocultan detrás de las cámaras de cine, de televisión o de fotografía y nos dan una imagen violada de la belleza. Yo prefiero su mundo de respeto al misterio, al instante y a la revelación inesperada. Si un día, en sus viajes con la cámara, encuentra usted un manzano en flor, recuerde que esa imagen mágica -usted sabrá cómo mirarla- es necesaria para un tiempo que profana la belleza, en vez de repararla.

Debaxo del manzano
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di la mano
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada...

(San Juan de la Cruz)

Le sigo desde hace años, pero hoy me decidí a escribirle para darle las gracias. Puede considerarme, además de admirador, amigo. Gracias por reparar tantos reflejos puros que lloran en las sombras solitarias y en los fondos confusos.

Mauricio Wiesenthal

domingo, 13 de junio de 2010

VALLDEMOSSA


“El ruido de los torrentes, la carrera precipitada de las nubes, el grande y monótono clamor del mar interrumpido por el silbido del viento, los lamentos de las aves marinas llenas de espanto, perdida su ruta en las violentas rachas, después de grandes nieblas que caían de repente como un sudario y que, penetrando en los claustros por las arcadas rotas, nos volvían invisibles y hacían que la pequeña lámpara que llevábamos para guiarnos, semejara un fuego fatuo errante bajo las galerías y otros mil detalles de esta vida cenobítica que se agolpan a la vez en mi recuerdo; todo esto hacía con seguridad, de la Cartuja, el lugar más romántico de la tierra.”

GEORGE SAND: Un invierno en Mallorca.



“El claustro, obscuro, enorme, conmovíase con una música misteriosa que parecía venir de muy lejos, al través de los recios paredones. Era Chopin, que, inclinado ante el piano, componía sus Nocturnos. La novelista, a la luz de una vela, escribía Spiridón, la historia del monje que acaba por demoler todas sus creencias, y muchas veces cortaba su trabajo para correr al lado del músico y preparar sus tisanas, alarmada por la frecuencia de su tos. En las noches de luna tentábala el escalofrío de lo misterioso, la voluptuosidad del miedo, y salía al claustro, cuya lobreguez cortaban las manchas lácteas de los ventanales. ¡Nadie!... Después sentábase en el cementerio de los monjes, esperando en vano la aparición del fantasma para animar su monótona existencia con algo novedoso.”

VICENTE BLASCO IBÁÑEZ: Los muertos mandan.



“Se atravesó el dantesco trecho de los olivos centenarios, milenarios, que perpetúan, como en eternidad, sus como petrificados gestos y ademanes de metamorfosis; se dejó a un lado la colosal mole que tiene un nombre y una leyenda moriscos; se vieron por fin las vastas colinas cultivadas, a graderías, como en anfiteatro, las hondonadas y valles con sus casitas, sus sembrados, sus viñas, sus higueras, sus cactus africanos, las raquetas espinosas adornadas con los pompones encarnados de los higos chumbos. Se divisaron las casas del pueblo, se pasaron tapiales y callejuelas donde jugaban niños risueños y sucios; se detuvo por fin el vehículo frente al vetusto y tradicional edificio, cuya ancha puerta, bajo sus dos cuadradas torres, y coronada por un escudo en que se ve esculpida la imagen de San Bruno, estaba adornada de palmas. Desde fuera y por todos los escalones había regadas ramas de mirto.”

RUBÉN DARÍO: El oro de Mallorca.



“Cae el crepúsculo. Tornamos a nuestra casa; es una celda del viejo monasterio de Valldemosa. Una mujer célebre ha estado en estos parajes; pero mucho más tarde un gran poeta, inolvidable amigo, ha habitado también esta mansión. Y si antes de su venida el famoso ingenio extranjero diríase que daba cierto carácter literario a la isla toda, ahora es el poeta español quien pone en esta tierra, principalmente, ya que no con exclusividad, ese ambiente que los grandes artistas, que el recuerdo de los grandes artistas, presta a los paisajes y a los edificios. Villanueva de los Infantes es Quevedo; Esquivias es Cervantes… La sombra de Rubén Darío vaga por la hermosa tierra de Mallorca. Aquí estuvo, durante meses, Rubén. Sus ojos se empaparon desde estas costas en el azul del Mediterráneo.”

AZORÍN: El paisaje de España visto por los españoles.



“¡Qué invierno aquel en Mallorca!: los vientos bramaban, las rieras se desbordaban, las casas gemían y las paredes rezumaban agua. Lleno de pensamientos siniestros, Chopin comenzaba a soñar con monjes negros. Él mismo se iba convirtiendo en un olivo de dedos nudosos, en una palmera perdida en un cielo de tormenta.”

MAURICIO WIESENTHAL: Libro de réquiems.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

DJEMAÁ EL FNÁ (IV)


"La plaza de Djemáa-el-Fna es el mayor teatro del mundo, la última reliquia de aquella Edad Media que tenía el alma ingenua, la alegría fácil, los gustos groseros y violentos. Al declinar el sol comienza la fiesta: saltan los acróbatas, danzan los gnaua haciendo sonar sus castañuelas de cobre, cantan las campesinas sus fábulas de la montaña, suena la flauta del encantador de serpientes, el brujo desdentado elabora filtros de amor -el papel escrito, la pasta lunar, el alquitrán, el coriandro quemado, las aguas de los siete pozos cubiertos, el lodo de las siete fuentes, las hierbas meadas por una leona blanca- y los timadores sacan de sus arcas cientos de juegos trucados..."

MAURICIO WIESENTHAL: El esnobismo de las golondrinas

lunes, 13 de octubre de 2008

BRUJAS VI: CAFÉ VLISSINGHE


"Mientras escribo se han consumido los últimos troncos de la chimenea en el viejo café Vlissinghe y los retratos de mis poetas simbolistas se han vuelto turbios. Todo ha regresado a la oscuridad sagrada y primitiva en este reino despótico del silencio. Las jóvenes que me rodeaban se han convertido en viejas damas y, maquilladas con su color de tierra, se han perdido en las porcelanas que decoran el café."

MAURICIO WIESENTHAL: El esnobismo de las golondrinas.



martes, 7 de octubre de 2008

DAMME


"Los árboles crecen inclinados en el camino de Zeebrugge a Brujas, porque el viento dominante sopla siempre desde el mar. Sería capaz de llegar a Brujas, a ciegas, preguntando sólo hacia qué punto del horizonte se inclinan los troncos. Hago memoria y veo dibujarse el camino en una tabla antigua, amarilla y desnuda. Veo las flores malvas junto al dique, las dunas de las playas, las altas torres de las iglesias. Recuerdo bien los nombres de aquellos pueblos campesinos que parecen dormidos, misteriosos y casi vegetales, en la llanura flamenca: Termuyden, Ostkerke, Lissewe, Lisseweghe y, finalmente, Damme."

MAURICIO WIESENTHAL: El esnobismo de las golondrinas.





miércoles, 2 de julio de 2008

BRUJAS IV: BEGIJNHOF


"Allí, diríase el silencio de una iglesia; incluso el susurro de los leves manantiales de fuera que vierten sus aguas en el lago, llegaba hasta allí como un rumor de plegarias; y las tapias que lo circundaban, esas tapias bajas que protegen los conventos, eran blancas como los paños de un altar. En el centro, una exuberante vegetación, una pradera de Juan Van Eyck, en la que pace un corderillo que tiene todo el aspecto del Cordero pascual."

GEORGES RODENBACH: "Brujas, la Muerta"



"En aquellos días las casas estaban renegridas por fuera, aunque eran, en su interior, de una limpieza inmaculada. Y las misteriosas viejecitas que las habitaban hilaban diligentemente con sus bolillos; siluetas perdidas, a la hora del encantamiento, en un cuento de hadas."

MAURICIO WIESENTHAL: "El esnobismo de las golondrinas"


lunes, 16 de junio de 2008

BRUJAS


"Las ciudades de agua tienen una característica única, porque en ellas nadie puede sentirse solo. Todo tiene un reflejo en los canales, cada forma tiene su sombra, las luces su contrapunto y no se sabe dónde comienza el cielo y acaba la tierra. Ahora que cuento mis recuerdos de Brujas tengo miedo de que todo, metido en literatura, parezca un engañoso sueño, como una existencia indolente y despreocupada que nunca fue la mía. Pero ése es también el milagro de la poesía, que hace desaparecer el precio de los sueños. Por eso en estos años, ya entrados, de mi existencia estoy convencido de que hay que mirar la vida con un espejo -invirtiéndola de izquierda a derecha- porque no conocemos nuestro verdadero rostro, sino sólo su reflejo."

MAURICIO WIESENTHAL: "El esnobismo de las golondrinas"



CHARLES LETROSNE: Brujas, Mayo 1891


lunes, 29 de octubre de 2007

VENECIA IV



"En las noches de luna, Venecia se nos fue apareciendo como una maravillosa ciudad malsana. Y fuimos dejando en ella buena parte de nuestra juventud, gastando el corazón en los posos amargos del café, perdiendo a veces la cabeza en los tapetes del casino, y abandonándonos luego al placer morboso de recorrer la laguna en nuestra góndola, contemplando los espectrales palacios y las torres dormidas que cabeceaban en el reflejo de las aguas como bellos cuerpos ahogados (...)

Hay palacios de una belleza melancólica y arruinada, vestidos ya de un marrón franciscano. Hay fachadas llenas de figuras de estuco, como una pesadilla. Hay balcones de mármol blanco con una simetría monótona, hay grietas amenazantes de arriba abajo, chimeneas que parecen recoger la lluvia en su embudo, hay paredes húmedas con frescos de Tiziano, hay casas tan hundidas que sus escaleras ya no sirven para subir sino para bajar al fondo de los canales. Y hay ventanas en ángulo que son como las esquinas de un biombo al doblarse."




MAURICIO WIESENTHAL: "El esnobismo de las golondrinas."

http://www.avuelapluma.com/?p=223