martes, 1 de diciembre de 2009

PALMA X


EL INSOMNIO DE JOVELLANOS

Porque sé que los sueños se corrompen,
he dejado los sueños.
El mar sigue moviéndose en la orilla.

Pasan las estaciones como huellas sin rumbo,
la luz inútil del invierno,
los veranos inútiles.
Pasa también mi sombra, se sucede
por el castillo solitario,
como la huella negra que los años y el viento
han dejado en los muros.
Estaciones, recuerdos de mi vida,
viene el mar y nos borra.

El mar sigue moviéndose en la noche,
cuando es sólo murmullo repetido,
una intuición lejana que se encierra en los ojos
y esconde en el silencio de mi celda
todas las cosas juntas,
la cobardía, el sueño, la nostalgia,
lo que vuelve a la orilla después de los naufragios.

Al filo de la luz, cuando amanece,
busco en el mar y el mar
es una espada
y de mis ojos salen
los barcos que han nacido de mis noches.
Unos van hacia España,
reino de las hogueras y las supersticiones,
pasado sin futuro
que duele todavía en manos del presente.

El invierno es el tiempo de la meditación.

Otros barcos navegan a las costas de Francia,
allí donde los sueños se corrompen
como una flor pisada,
donde la libertad
fue la rosa de todos los patíbulos y la fruta más bella se hizo amarga en la boca.

El verano es el tiempo de la meditación.

Y el mar sigue moviéndose. Yo busco
un tiempo mío entre dos olas,
ese mundo flexible de la orilla,
que retiene los pasos un momento,
nada más que un momento,
entre la realidad y sus fronteras.

Lo sé,
meditaciones tristes de cautivo...
no sabría negarlo.
Prisionero y enfermo, derrotado,
lloro la ausencia de mi patria,
de mis pocos amigos,
de todo lo que amaba el corazón.

En el mismo horizonte
del que surgen los días y la luz
que acaricia los pinos y calienta mi celda,
surgen también la noche y los naufragios.
Mis días y mis noches son el tiempo
de la meditación.

Porque sé que los sueños se corrompen
he dejado los sueños,
pero cierro los ojos y el mar sigue moviéndose
y con él mi deseo
y puedo imaginarme
mi libertad, las costas del Cantábrico,
los pasos que se alargan en la playa
o la conversación de dos amigos.

Allí,
rozadas por el agua,
escribiré mis huellas en la arena.
Van a durar muy poco, ya lo sé,
nada más que un momento.

El mar nos cubrirá,
pero han de ser las huellas de un hombre más feliz
en un país más libre.

Castillo de Bellver, 1 de abril de 1808.

LUIS GARCÍA MONTERO

jueves, 26 de noviembre de 2009

PALMA IX


"Bonito, sí. Pero puramente retórico. O transpirando el amargo escepticismo del cobarde, del fracasado. Yo sabía por experiencia que no una, sino que eran mil y una las nuevas ciudades que podía encontrar. De retornar a la granja, posiblemente sí que la vieja ciudad nos hubiera engullido, triturado. Pero la huida representaba poder encontrarnos libres Swala y yo, el uno enfrente del otro e inmersos ambos en un paisaje del conocimiento del cual constituiría un mutuo aprendizaje: una especie de remodelado, como el niño cuya conciencia está todavía en agraz y que se forma registrando el ambiente que a la vez vive y descubre."

BALTASAR PORCEL: Los días inmortales.

sábado, 21 de noviembre de 2009

PALMA VIII


"Permanecimos en Palma cosa de cinco semanas. La venta de la finca disgustó a los sobrinos, que la miraban como propia; sobre todo a doña Magdalena. Era una vieja casa del barrio de la Seo, con un patio gótico y una escalera de piedra. Tenía un recibidor lleno de cuadros y salones muy bien amueblados, con damascos y consolas doradas. Resultaba un poco excesiva para señores cristianos que, aun cuando muy antiguos y considerados, no disponían de grandes rentas."

LORENÇ VILLALONGA: Bearn o La sala de las muñecas.

martes, 17 de noviembre de 2009

PALMA VII


"En el Borne, más que para la algazara, parece todo preparado para el noble ejercicio de sentarse. A la entrada y a la salida hay cuatro esfinges de piedra. La esfinge es un animalillo de anfibología enigmática que suele apoyarse en los codos, en todos los países de la Historia en que se cría este ganado; pero las esfinges del Borne no sólo se apoyan: se sientan, por no atrevernos a decir que se acuestan."

SANTIAGO RUSIÑOL: La isla de la calma.

viernes, 13 de noviembre de 2009

PALMA VI


"El efecto que produce el interior es inenarrable, de una excelsa belleza, no sólo por la grandiosa desnudez arquitectónica del conjunto, sino por el espectáculo que la luz, filtrándose por rosetones y ventanales, produce en ella. Es de observar que los ventanales de la Seo estuvieron cegados y tapiados durante siglos. Fue don Antonio Gaudí, en los primeros ventanales abiertos bajo su dirección, con inmenso acierto, el que volvió la luz al interior del templo. Los arquitectos antiguos de la catedral la concibieron luminosa, es decir, como una sucesión escalonada de efectos de luz, tanto como una conquista del espacio."

JOSEP PLA: Guía de Mallorca, Menorca e Ibiza.

lunes, 9 de noviembre de 2009

PALMA V


"Embocamos la bahía de Palma en el momento en que se levanta el sol, que inunda de rayos la capital de Mallorca, sus iglesias, sus edificios, sus monumentos de aspecto árabe, sombreados de palmeras; y brillan al fondo sus casas blancas sobre un fondo de montañas anegadas de vapores, mientras los molinos de viento, alineados a lo largo de la costa, se agitan con toda la velocidad que dan de sí sus largos brazos móviles."

GASTÓN VUILLIER: Viaje a las islas Baleares.

jueves, 5 de noviembre de 2009

PALMA IV


"Llegué a la Ciudad de Mallorca a primera hora de la mañana. Palma, como también es conocida por la mayoría de la gente, es, viniendo del aeropuerto, una de las ciudades más bellas de Mediterráneo y de una silueta más perfecta. Su perfil se recorta ante un cielo siempre azul, con la Almudaina muy bien restaurada, y la catedral, de estructura poderosa y harmónica. Todo queda atado por el recuerdo."

JOAN PERUCHO: El césped contra el cielo.

sábado, 31 de octubre de 2009

PALMA III


"Hacía ya más de una hora que la catedral de Palma dominaba el fondo del cuadro, al principio sólo como un bloque indefinido pero majestuoso, con su color nogal dorado, iluminado por el sol, pero con los detalles de su estructura todavía ocultos por un exceso de luz que parecía igualarlo todo. Mas a medida que nos íbamos acercando, se fueron haciendo más claros a nuestra mirada los pormenores de la obra y acabó por hacerse perceptible el ordenamiento matemático de la construcción. El vuelo gótico hacia el cielo, me acuerdo perfectamente de esta primera impresión que se fue apoderando de mí a medida que me acercaba, quedaba fijo en la tierra, un éxtasis conjurado sobre la piedra y en la piedra, incapaz de liberarse de ella, del mismo modo que los versos de un místico ibérico no logran romper sus lazos con la palabra."

ALBERT VIGOLEIS THELEN: La isla del segundo rostro.

lunes, 26 de octubre de 2009

PALMA II


"He vuelto a escuchar Street Hassle, de Lou Reed. El cello acelerado sigue el compás de los latidos de mi corazón y un armónium surge de muy atrás, como el sol traslúcido, casi blanco, tras una tormenta de verano. Los violines son aves marinas en los acantilados. La voz de Lou Reed es una letanía somnolienta en el interior de un templo. Me preparo una infusión de hierbas en la cocina. Miro el mar y la ciudad. Miro la sombra del buque espía atracado en el muelle de Levante, los cargueros como saurios, los campanarios que puntean el perfil de la ciudad vieja."

JOSÉ CARLOS LLOP: El mensajero de Argel.

miércoles, 21 de octubre de 2009

PALMA I


"Escucho de nuevo, alelado, «Coney Island Baby», que me devuelve a una calurosa noche de verano, en el piso de Palma de un conocido mío, allá por 1976. Mientras escuchaba por primera vez aquella música, me asaltó la sensación de ser un «vitelone», un provinciano inútil que desperdiciaba su vida y la dejaba escapar en compañía de gente que no le interesaba, en pisos como aquél, en los que nada tenía que hacer, toda la noche bebiendo y hablando de tonterías, sin nada que decir y sin nada que temer, acorazado contra la vida porque nada esperaba de ella, abúlico y desfigurado por el tedio aun antes de haber cumplido los veinte años. Y mientras tanto, la voz de Lou Reed susurraba en el tocadiscos: «no dejes escapar la vida, no dejes escapar la vida».”

EDUARDO JORDÁ: Canciones gitanas.

miércoles, 14 de octubre de 2009

DEIÀ II


"Cuando por fin llegó a Deia, muy fatigado y con los pies doloridos, Anceo encontró a la ninfa de las Naranjas sentada muy erguida sobre una piedra, cerca de un manantial caudaloso que brotaba con fuerza de la roca de granito y regaba la huerta. Aquí la montaña, cubierta por una espesura de olivos silvestres y encinas, descendía bruscamente hacia el mar, quinientos pies más abajo, salpicado aquel día hasta la línea del horizonte por pequeñas manchas de bruma que parecían ovejas paciendo."

ROBERT GRAVES: El vellocino de oro.



"Quería ir a un lugar donde la ciudad fuera todavía ciudad y el campo, campo; y donde el arado tirado por el caballo no fuera todavía un anacronismo. Había otras aspiraciones, naturalmente, como buen vino, buenos vecinos y que no estuviera demasiado alejado del meridiano de Greenwich. Pensándolo bien, la primera persona que me recomendó Mallorca fue Gertrude Stein (...) Gertrude, que siempre hablaba con sentido común, me aseguró que los mallorquines eran alegres, limpios y amables, culturalmente afines al sur de Francia y agriculturalmente todavía anclados en el siglo dieciocho. Añadió que en todo aquello no había trampa alguna: si me gustaba el Paraíso, Mallorca era eso, el Paraíso."

ROBERT GRAVES: Por qué vivo en Mallorca.


domingo, 11 de octubre de 2009

DEIÀ I


"El martes o el miércoles próximos se celebran los noventa años de vida de Robert Graves, quien vive aquí desde hará unos cincuenta, no lo sé muy bien; pero fue él quien casi fundó (o por lo menos lo puso en la imaginación general al venir a vivir en él y a escribir aquí prácticamente toda su obra) este pueblo habitado ahora por unas cuatrocientas personas, en su mayoría poetas, pintores o periodistas retirados con los que uno se cruza en las calles empinadas cuando se va a comprar el pan o una botella de vino, y al segundo encuentro son ya como amigos y comienza el intercambio de saludos."

AUGUSTO MONTERROSO: La letra e: fragmentos de un diario.

martes, 6 de octubre de 2009

DRAGONERA


“Sa Dragonera es sin duda uno de los símbolos más perfectos de la simbiosis mito-paisaje. Su forma exacta de dragón semi-flotante en las aguas es algo más que una casualidad, como el hecho de que abunden tanto en ella las lagartijas, pequeños «dragones». Sa Dragonera es un emblema, un monumental encantamiento de las manos de la propia Creación, sin intervención alguna del hombre.

El islote vela como un auténtico vigilante la llegada de los barcos, que cruzan siempre por su morro como los intrusos por el de los dragones que guardan la entrada de las cuevas con tesoros. Se destaca sobre el atardecer como una mole negra, soñando las numerosas historias de piratas, naufragios, cuevas y moros que constituyen su universo mítico particular”.

CARLOS GARRIDO: Mallorca mágica