sábado, 8 de octubre de 2011

VITORIA III


“Vitoria está en la lejanía. Vitoria es una masa gris de la que destacan violentas las torres de las iglesias (Santa María, San Miguel, San Pedro y San Vicente). Mágicamente esta masa gris se nacará de pronto. Atardece y las últimas luces del crepúsculo, las luces frías del sol tras de los montes, se reflejan en las cristaleras de sus galerías y miradores. La ciudad tiene un aire encantado, un aire de ciudad de cuento apresada bajo una campana de cristal que fulge, que transmite noticias importantes al viajero con un sutil parpadeo. El corinto del crepúsculo ha sido después verde, verdiamarillo, amarillo. Hay un momento en que se borra la serenidad virgiliana de la Llanada; hay otro momento, éste misterioso, en que se siente inmersa a Vitoria en una paz de abismo: el momento misterioso y fugacísimo de la total quietud de los campos.”

IGNACIO ALDECOA: El País Vasco.

miércoles, 5 de octubre de 2011

VITORIA II


“A la Catedral nueva Javier no la miraba al pasar. Esta pretensión de hacer una iglesia gótica en pleno siglo XX, le parecía demasiado absurda.”

PÍO BAROJA: El cura de Monleón.





“Ved la nueva catedral. Se alza muy deprisa; en el solar se elevan a gran altura los pilares, la girola, los ventanales inmensos del ábside, los macizos de porches y pórticos, los entablamentos. Ando entre las piedras, los bastidores y los andamiajes. Indudablemente, allí se trabaja mucho; pero… se imita, se copia (…) La Almudena y la catedral nueva de Vitoria no tienen razón de ser. Son, porque el clericalismo español quiere alardear de su poder indiscutible; pero estas piedras son demasiado blancas, excesivamente, para decirnos esas historias que cuentan las piedras de las verdaderas catedrales. ¿Qué historia tienen las nuestras de hoy? Pues sencillamente que a un obispo rico se le ocurrió erigirse un gran sepulcro en piedra de la ciudad; pidió y obtuvo la ayuda de un pueblo católico; los reyes, invitados, vinieron a poner la primera piedra, y dos arquitectos trazaron la planta en un amén: eso es todo.”

EUGENIO NOEL: Diario íntimo. La novela de la vida de un hombre.

sábado, 1 de octubre de 2011

VITORIA I


"El azar nos condujo luego a una calle escarpada, a la derecha de la iglesia, y nos fijamos en un balcón de una forma especial y tan saliente que formaba como una salita al aire libre... Seis damas tomaban el fresco en él, iluminadas por los rayos de la luna, y Doré no perdió la ocasión de hacer un dibujo de aquel gracioso cuadro. En los antiguos barrios de Vitoria, es decir, en la ciudad alta, vimos otros balcones del mismo género."

BARÓN DE DAVILLIER: Viaje por España.


"Poníase el sol cuando entramos en Vitoria. Después de atravesar una porción de calles de una arquitectura medieval y de bastante mal gusto, detúvose el coche en el Parador Viejo, en donde registraron minuciosamente nuestros equipajes. Nuestro daguerrotipo, sobre todo, inquietaba sobremanera a los buenos aduaneros; acercábanse a él con toda clase de precauciones y como gentes temerosas de volar; yo creo que lo tomaban por una máquina eléctrica, y nosotros nos guardamos muy mucho de sacarles de aquel saludable error."

THÉOPHILE GAUTIER: Viaje por España.


"Tiene Vitoria aire señorial, recuerda algunas ciudades castellanas, y al mismo tiempo revela también cierta semejanza con los pueblos del centro de Francia. En Vitoria la ciudad vieja está formada por ocho calles concéntricas de antiguas mansiones con escudos, que se levantan en torno de la catedral. La calle mayor con sus casas de grandes miradores de cristales tiene un aire un poco de vitrinas de museo."

PÍO BAROJA: El País Vasco.

lunes, 26 de septiembre de 2011

SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS



“El viajero ha entrado ya en el valle de Valdediós, uno de esos típicos valles asturianos, recogido entre bosques de castaños y robles, que cubren las colinas circundantes. Sus pastos, siempre de un verde esmeralda, sus extensas pomaradas, sus alegres caseríos, justificarían por sí mismos la visita al valle, pero Valdediós encierra además una joya del Arte Asturiano: la iglesia de San Salvador, llamada familiarmente «El Conventín», por sus pequeñas proporciones, si se la compara con el monasterio cisterciense de Santa María, que se levanta próximo a ella.”

DOLORES MEDIO: Asturias.








“En el conjunto de Valdediós, la pieza importante no es el monasterio anfibio, sino la iglesia prerrománica que llaman el «Conventín». Se encuentra en un prado adyacente al monasterio mayor. Cuando los monjes cistercienses empezaron a luchar contra las crecidas del río Valdediós sin saber cuál iba a ser su largo fracaso, el Conventín ya estaba allí. Fue consagrado hacia el año 890. Su apariencia exterior es humilde, pero se detecta una intención de lujo en el detalle de sus ventanas, adornadas con diminutas y elegantes columnas. Todas sus proporciones son a escala de la estatura de los hombres del año 1000, cuando un hombre de armas bien desarrollado rondaba un metro sesenta. El exterior del Conventín hace pensar en esas miniaturas que representan, ya sea el arca de Noé, ya sea el arca de la Alianza. A ambos lados de la entrada, bajo el porche, entre dos columnas de pórfido recuperadas de alguna quinta romana, hay un refugio de peregrinos ni más grande ni más incómodo que un lugar donde podrían descansar los perros. El interior de la iglesia es equilibrado, digno, preciso. Podría haber sido labrado en marfil, o excavado en un solo bloque de piedra. El efectismo de la distribución es sutil. La impresión de lujo se acentúa, pero el sentido religioso se conserva. En un altillo está la tribuna real para un monarca liliputiense. En otro altillo inaccesible, sobre el ábside, está la cámara secreta, cuyo significado se desconoce y quizá respondiera a una función simbólica. Hay algo en el interior del Conventín que trasmite la idea de un refinamiento cortesano en una escala reducida, como en el ámbito de un pequeño teatro. De aquellos arcos colgaron tapices sujetos con barras de bronce dorado. Todos los muros estuvieron cubiertos con pinturas de colores vivos de las que sólo han quedado algunas sombras. En una fotografía de 1930, el Conventín aparece invadido por las zarzas. Ahora se lo ve limpio y desnudo. Sin pinturas ni tapices, su prestigio está en su esqueleto.”

MANUEL DE LOPE: Iberia. La puerta iluminada.



martes, 20 de septiembre de 2011

SANTIAGO DE GOBIENDES











“Desde Colunga a Caravia la carretera general va por la costa, proporcionando al viajero el placer de contemplar un paisaje en el que se mezclan los verdes brillantes y húmedos de la costa, con el azul plateado del mar, teniendo siempre al fondo las montañas que forman las estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Asturias se va estrechando por esta zona, de modo que parece que el mar y las montañas quieren abrazarse. Los valles son más angostos. A cada kilómetro que se avanza se encuentra menos espacio de tierra llana. Como si un cataclismo hubiese precipitado sobre la costa a las tierras altas y éstas se hubieran detenido, replegándose sobre sí mismas, arrugándose, encogiéndose, para no precipitarse en el mar. Prepárese el viajero para contemplar, en breve, los más bellos y sobrecogedores paisajes de montaña, sin apenas perder de vista el mar, a ese Cantábrico turbulento que, fingiendo remansarse en las tranquilas conchas de sus playas, bate con furia los acantilados.

Si el viajero se desvía de la carretera general por la comarcal que, arrancando de su derecha, conduce al mirador de El Fito, encontrará en su camino al tercero de los monumentos prerrománicos que jalonan esta ruta: Santiago de Gobiendes, situado en la falda del monte Sueve, disfrutando un paisaje de una gran belleza.

La basílica de Gobiendes data del siglo IX o principios del X. Ya en el año 921 figura como donada a San Salvador de Oviedo por el rey Ordoño II. Consta de tres naves, bastante ancha la central y muy estrechas las laterales, separadas entre sí por cuatro arcos semicirculares de ladrillo. Sus columnas y capiteles están decorados con hojas de acanto y el sogueado típico de estos monumentos. Las naves están cubiertas por techo de madera, y la cabecera del templo, con la capilla central y las dos laterales, cubiertas con bóvedas de cañón. Se conservan en ellas fragmentos y capiteles de las arquerías murales con que estuvo decorada, al modo de la basílica de Santullano. La capilla mayor fue reformada posteriormente, ampliándola, pero en ella se conserva el primitivo ventanal que suele abrirse en estos templos sobre la cámara alta. En cuanto al pórtico, también reformado, conserva aún los dos recintos laterales, separados del central por arcos de ladrillo de medio punto. La iglesia estuvo decorada con pinturas murales, de las que aún quedan vestigios suficientes para poder asegurarlo.”


DOLORES MEDIO: Asturias.

sábado, 17 de septiembre de 2011

SAN SALVADOR DE PRIESCA







“Ya en la carretera de Colunga, una sorpresa aguarda al viajero. Otra de las joyas del Arte Asturiano, San Salvador de Priesca, a la que se llega, desviándose hacia la derecha como media docena de kilómetros. Bien merece la pena esta desviación para contemplar uno de los pocos monumentos que se conservan del prerrománico.

San Salvador de Priesca, como San Salvador de Valdediós, tiene tres naves, rematadas en techo plano y tres capillas con bóveda de medio cañón. Los arcos de entrada a estas capillas se apoyan en columnas con capiteles bien decorados. Conserva en sus paredes buena parte de sus pinturas primitivas. Este templo, uno de los últimos de su estilo, representa por tanto un prerrománico tardío, decadente, que le entronca con el primer período, sin el esplendor alcanzado por el ramirense, ni las aportaciones e influencias introducidas por Alfonso III. Con todo, es un buen exponente de Arte Asturiano.”

DOLORES MEDIO: Asturias.

martes, 13 de septiembre de 2011

TORICES



“La iglesia fue en su día románica de una sola nave. Hoy está reformada, siendo el ábside cuadrado con canecillos de proa de nave en el exterior. La puerta está al occidente, bajo la espadaña, siendo este hastial la huella más románica, humilde y sencilla.”

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA GUINEA: Cantabria. Guía artística.

viernes, 9 de septiembre de 2011

SAN ANDRÉS DE LIÉBANA



“En San Andrés hay también iglesia con restos románicos en una puerta a los pies con arquivoltas de billetes y puntas de diamante. El ábside conserva al exterior algún canecillo de proa de nave y cabeza humana. En el muro de la sacristía, fuera de la iglesia, ventanita doble con dos arcos de herradura y decoración de triángulos. Parece residuo de iglesia mozárabe o prerrománica.”

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA GUINEA: Cantabria. Guía artística.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LURIEZO



“Luriezo es pueblo especialmente destacado y digno de visitarse. Extraordinaria y única, dentro de la etapa de romanización, es la estela gigante cántabro-romana que se haya en el pórtico exterior de la iglesia. Se trata de una pieza de 1,35 m de diámetro y 20 cm de grosor que lleva grabada la inscripción siguiente: MON AMBATI / PENTOVIECI AMB / ATI Q PENROVI-F-ANN LX / HOC MOM POS AMBA / TUSET-DOIDERVS-F / SUI, que traducido y completado sería : «Monumento de Ambato Pentovieco, de los ambáticos, hijo de Pentovio, de 60 años. Ambato y Doidero, sus hijos pusieron este monumento». Está rota en su parte inferior. Por su figura discoide y su gran tamaño se corresponde con las estelas gigantes cántabras y celtas. Los nombres son indígenas y la letra ya es romana, igual que la lengua.”

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA GUINEA: Cantabria. Guía artística.

sábado, 27 de agosto de 2011

SANTA MARÍA DE LEBEÑA


“En Lebeña. Una vez más la alegría de estas construcciones mozárabes: la estética de lo pobre y lo pequeño, tan islámica.”

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO: Segundo abecedario.



“Ahora ya no estaré en ningún otro sitio seguro, también el umbral, la columna, el arco, la cruz, las hojas de acanto y los animales mitológicos de Oriente en los capiteles; las flores geométricamente estilizadas en los altos y estrechos frisos llegan volando con sus significados olvidados y quieren ser leídas como una vez fueron leídas, ser reconocidas como fueron codificadas y conocidas en un tiempo en el que cuatro no era exclusivamente cuatro veces una unidad de lo mismo, sino –y esto ya desde las sombra de la prehistoria– lo sólido, lo tangible, la plenitud; cuando los reyes tenían un cuatro en su nombre, «maestro de las cuatro direcciones del tiempo, de los cuatro mares», pero ya me he apartado demasiado de mi piedra, hacia dieciséis como el doble de ocho, hacia Hod, el octavo sefir de la cábala, el fulgor, la gloria, hacia el significado de las cuatro consonantes en el nombre inefable YaHVeH: Y el hombre, H el león, V el toro, otra vez H, el águila, y entonces huyo de toda esta oscura interpretación por el umbral que separaba lo sagrado del mundo y estoy de nuevo fuera bajo el calmante susurro de la lluvia contra los árboles que aquí no significan nada porque no están hechos por nadie.”

CEES NOOTEBOOM: El desvío a Santiago.



“La angostura de la hoz así formada es notable, y parece abrirse al llegar al pequeño ensanche de Lebeña. El pueblo se asienta en una ladera menos escabrosa que las murallas de la hoz, y junto al río aparece su famosa iglesia prerrománica, que si viniéramos en ánimo de arqueólogos, o simplemente de viajeros con la curiosidad abierta a todos los vientos de la rosa nos ofrecería tema para hablar largo y tendido, si mi incompetencia no lo estorbaba. Junto a la iglesia, un maravilloso tejo parece guardarla y protegerla, y al ruido de sus hojas encomiendo la lección que nadie sabría dar ni más vaga, ni más aleccionadora. Llevará siglos el árbol contemplando la primitiva arquitectura y sigue arrullándola mansamente, o advirtiéndola cuando el temporal agita sus ilustres ramas. Este breve poema se nos ofrece, ya que no me siento ni con ánimos ni con autoridad para desentrañar el de sus piedras, sus formas, sus símbolos y su significación.”

JOSE MARÍA DE COSSÍO: Rutas literarias de la Montaña.



“A cada hastial de la breve iglesia de Lebeña sombrea un árbol. Al hastial del Norte, un olivo; al del Mediodía, un tejo. Son dos ejemplares de jardín botánico. Un jardín botánico es, después de todo, esta hoya de Liébana. Quién sabe los años, los siglos tal vez, que el árbol mediterráneo y el árbol cantábrico se abrazan por encima de esta iglesia diminuta, joyero y relicario, ejemplar único en un estilo, a través del suelo español, y cuyas hermanas habría que buscar quizá en plena Hélade, cerca de los muñones de Eguia, o en plena Suiza, cerca de las ruinas sasánidas.”

VÍCTOR DE LA SERNA: España, compañero.



“Lebeña es un pueblecito de poca monta, al que hay que llegar si se quiere tener la llave del santuario mozárabe que para algunos amantes de lo pequeño y puro podría pasar por la pieza arquitectónica más atractiva de la provincia. Es una iglesita a la que ha desfigurado un tanto la restauración exterior que la acerca al modelo románico y exagera los saledizos de la cubierta. Se la ve exenta, en una ladera, rodeada de árboles frondosos entre los que destaca un tejo milenario, y dibujando su torre sobre la pesadumbre plateada de los picos de Europa.”

DIONISIO RIDRUEJO: Castilla la Vieja.



“Al pie de imponentes masas calizas, al asubio de un tejo milenario y casi en los mismos bordes de río que baja por allí espumeando, está levantada la iglesia de Santa María de Lebeña, uno de los monumentos más viejos del pasado cristiano de Cantabria, testigo único de aquel siglo X que sintió ya la tranquilidad de ver lejos –en el Duero– las fronteras con los árabes. Sintiéndose seguros en sus montañas lebaniegas, los condes Alfonso y Justa edificaron esta pequeña iglesia que dedicaron a Santa María. Corría el año 925 cuando, al parecer, esto sucedía.”

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA GUINEA: Cantabria. Guía artística.



Santa María de Lebeña
en su paisaje de milagro
sueña.


Canta el azul agua del Deva.
Sueños del último nevero
lleva.


Qué majestad y qué ternura.
El alma aquí se me destoca,
pura.


Santa María es grande y chica.
Es flor cerrada, es flor abierta,
rica.


¿La llave? Nadie. Es flor cerrada.
Mozarabismo. No sabemos
nada.


GERARDO DIEGO