sábado, 8 de marzo de 2008

SANTA MARÍA DEL NARANCO


"Es todavía temprano cuando me deja pasar la guía a Santa María, en el valle cuelgan velos de niebla, Oviedo yace en lontananza. La construcción es alta; a pesar de los grandes trozos de arenisca, toscos y muy desiguales, con los que se ha construido, da una impresión de elegancia ligera y extrema. ¿Qué clase de reyes eran esos? ¿De dónde sacaban los modelos para sus construcciones? Hace pensar más bien en la decoración de Roma, la ligera gracia de las dos fachadas abiertas se ríe de la oscuridad de la Edad Media, de hecho no conozco ninguna construcción que se parezca a esta."

CEES NOOTEBOOM: "El desvío a Santiago"

“El padre Miguel me había convencido de que, ante lo bello, se responde con el estremecimiento, con el temblor. Y yo, ni temblaba entonces ni temblé nunca más que ante las mujeres, que éstas sí que me sacuden los nervios. Aquella convicción retrasó mi curiosidad y me dejó transitar indiferente por una de las ciudades más hermosas del mundo. Fue el año siguiente, en Oviedo, donde comenzó mi largo, mi sorprendido aprendizaje, si bien aconteciera más tarde mi descubrimiento de que la experiencia de la belleza é cosa mentale. Empecé a comprender la arquitectura: muchas veces entré en aquella catedral blanca y sola para sentirme parte de un espacio interior, limitado, aire y luz hecho forma. Muchas veces también caminé hasta la ladera del Naranco para ver, con sol o con orbillo, incorporado al paisaje, el exterior de Santa María.”

GONZALO TORRENTE BALLESTER: Dafne y ensueños.




5 comentarios:

Amparo dijo...

Qué paraje tan sosegado si lo pillas antes de que suba la marabunta. Sitios como este necesitan cierta solemnidad para ser vistos. Cómo me ha gustado encontrarlo aquí!

Saludos

ANA dijo...

No sé por qué pero me recuerda más a una iglesia que a un Palacio que es lo que es en realidad.
La que es preciosa tambien es la iglesia cercana, la de San Miguel de Lillo, una joyita.
La música Rubén, preciosa y muy adecuada, ellos dedicaron mucha música a la ruta jacobea asturiana.
Un beso Rubén,
ana.

leo dijo...

¡Hola!
Recuerdo que lo visité una mañana prontito. Recuerdo el canto de los pájaros y el verdor de la hierba. era verano, hacía fresco. Aún conservaba entonces otras ilusiones.
Un abrazo, Rubén (y Cía).

Claude Lacombe. dijo...

Qué maravilla de foto, toda vertical. Me impresiona ese verde. Santa María del Naranco. La volví a ver hace un año entre nieblas y frío, prácticamente solo y vovlí a estremecerme.

Anónimo dijo...

No seria la misma visita sin el acompañamiento de su "peculiar" guia. En San Miguel de Lillo esta prohibido hacer fotos en el interior. El rapapolvo que de la guia a un visitante que se escondio para hacer una foto pero se le olvido desconectar el flash...