"Permanecimos en Palma cosa de cinco semanas. La venta de la finca disgustó a los sobrinos, que la miraban como propia; sobre todo a doña Magdalena. Era una vieja casa del barrio de la Seo, con un patio gótico y una escalera de piedra. Tenía un recibidor lleno de cuadros y salones muy bien amueblados, con damascos y consolas doradas. Resultaba un poco excesiva para señores cristianos que, aun cuando muy antiguos y considerados, no disponían de grandes rentas."
LORENÇ VILLALONGA: Bearn o La sala de las muñecas.


