viernes, 14 de mayo de 2010

SÓLLER


"Hasta los intentos locales de modernización decimonónica fueron gratos y permanecen. El trenecito que va de la capital a Soller, en el norte, es uno de ellos. Vagones de madera, lámparas de porcelana, ventanillas de vidrio grueso, manillares de bronce, pescantes, billetes de papel cebolla... La vía es estrecha, serpentea entre huertos, cobertizos, cañaverales, albercas, bancadas de tierra y caolines, olivares... Y limoneros, verdes y vivos, de largas ramas sin filo que se cuelan por las ventanillas abiertas, para acariciarte la cara, el cuello, golpear tus pechos y desenredar tu pelo, cuando te alzas ante mí, y ante el sol deshilado de esta primavera. No sé qué podrá ser de nuestras vidas a partir de ahora. Pero sé para siempre que en la mía esta imagen permanecerá hasta el fin del tiempo: tu risa, el relampagueo de tus ojos; sentada en los asientos de tiras de pino endurecido, cortejada por las hojas de los limones... cautivos, tú y yo, de su perfume ácido y fresco, hospitalario."

JUAN MANUEL GONZÁLEZ: Vírgenes, masones y visionarios. Rutas iniciáticas y ocultistas.


5 comentarios:

Irma dijo...

Que rincón más agradable y que bonito.

Irma.-

Amparo dijo...

¡Desde luego una foto vertiginosa, la primera!Con precisión ajustada al texto.

rubén dijo...

Bienvenida, Irma.
Amparo: ya vez que salió a la primera.

paisajescritos dijo...

Rubén, es una de mis aficiones, ir disparando fotos desde el tren, más que nunca se juega ente lo que se quiere hacer y lo que "sale". No se te da nada mal.

rubén dijo...

Lo sé, y creo que me acordé de tu entrada de Ray Bradbury en el tren de Sóller. ¿Se nota?