domingo, 22 de febrero de 2009

TAOURIRT


"Estoy frente a la kasbah de Taourirt, en el mismo lugar donde estuve hace trece años. Por aquel entonces, un hombre anciano me guió por la kasbah, me mostró la sinagoga, una cueva de adobe en cuyo interior brillaba el oro; me enseñó, una tarde de un sol de justicia, un jardín oculto en el que las cañas se cimbreaban lentamente en el agua y las ranas croaban enloquecidas. El hombre cogió unas rosas de un arbusto y aplastó las hojitas en mis manos. Y, al salir del jardín, vi a una mujer enfundada en una larga túnica de colores claros, el centelleo de sus ojos negros, y una rosa que pendía de su frente. De todo aquello ya no queda sino el recuerdo.



Deambulo por las laberínticas callejuelas de arena, paso delante de infinitas paredes de adobe que se desdibujan las unas a las otras, desaparecen, vuelven a empezar, pero no logro encontrar el jardín. Los judíos se han marchado, la sinagoga ya no existe o no quieren enseñármela, y si he visto a la mujer, no la he reconocido. A quien sí he visto es a la muerte. En un rincón oscuro, frío y húmedo, gime una voz de polvo sucio -es lo único que me permite ver la oscuridad-, un ser humano del que no queda sino un fardo de ropa. Da toda la impresión de no quedar más de un kilo, pero la voz se queja y murmura y solloza quedamente, alguien, algo que se está muriendo, algo viejo apenas existente, una voz invisible sin cuerpo, un alma arrinconada por la gente. Me acerco, la voz se torna susurro, un estertor apagado, pero yo sigo sin ver cabeza alguna, y entonces viene hacia mí una mujer conminándome con señas a que me vaya, esta vergüenza no debe verla un extranjero."

CEES NOOTEBOOM: Hotel Nómada


9 comentarios:

Elvira dijo...

Me ha encantado el texto, no conocía a este escritor, y la tapa del libro es preciosa.

Hoy le he mostrado tu blog a una persona muy aficionada a la fotografía, y me ha dicho que tus fotos parecen cuadros. También le ha llamado la atención la luz en ellas, y es cierto que consigues una luz muy especial.

Tengo envidia de esa que es admiración. :-)

lys dijo...

Es un país de contrastes, la mujer de la rosa y la túnica de sol y esa otra sombra de muerte y vergüenza, que nadie quiere mostrar.

Tus fotos son bellísimas.

Saludos

Leandro dijo...

Ah, ¡extraordinaria la foto de esa nena! Bellísimo el color, la expresión, perfecta.

Amparo dijo...

Coincido en lo especial de la primera foto; la carne de la niña es como el adobe de las casas. Preciosa.

Abril dijo...

Me encanta la primera foto. Los colores, la niña. Un beso.

rubén dijo...

Mil gracias. Últimamente me conecto muy poco, ya os devolveré la visita con más calma. Besos.

Claude Lacombe. dijo...

La foto de la niña es inmanesa. Vengo siempre a este maravilloso rincón aunque no "postee". Un abrazo.

paisajescritos dijo...

Ves Rubén, no tenemos tiempo para todo: yo tengo por ejemplo, una asignatura pendiente con Cees Nooteboom. Ya tomé nota (mental, claro) cuando vi las citas que usabas para El camino de Santiago.

ana de la robla dijo...

Pedazo de fotos. Las dos. Qué bueno pasearse por aquí... Me escapé de mi necrópolis. Un beso.