"Cumbres en la lejanía, cuestas áridas y corroídas, las oscilaciones del camino laberíntico por el que he venido. La piedra de pizarra de los tejados debajo de mí brilla como una vieja película en blanco y negro. No se mueve nada más que ese reflejo de calor. Subo hacia arriba por detrás de las casas y me siento en un prado junto a un grupo de colmenas. Valle del Silencio. Es acertado. Este pueblo cuelga como un nido de aves rapaces."
Santiago de Peñalba es coqueta. No se deja fotografíar así como así, al menos de cuerpo entero. Pero ofrece infinidad de ángulos sugerentes. Peñalba igual: los catorce vecinos viven inquietos porque temen que las cámaras también les observen a ellos. Mucho genio y malas caras, debe ser que perturbamos su silencio.
Coincido con Jiménez Lozano -qué gran maestro- en eso de que la subida hasta el monasterio es una experiencia en si misma. Sigue siéndolo. Antes de esforzada ascensión hacia el retiro espiritual. Ahora -y perdón por el prosaismo- de angosta carretera en la que uno reza ya antes de llegar para no cruzarse con otro vehículo. Arriba, sobre todo antes, la espiritualidad del silencio. Desde abajo, en estos tiempos, las plegarias del desasosiego. Merece la pena llegar y pasear el pueblo y sus eremitorios próximos. Y gozar de esa maravilla de elegancia y sencillez que es la puerta mozárabe de su iglesia. Un abrazo.
Qué sensación de paz me invade cada vez que entro en tu casa Rubén... esta Entrada se me había escapado...suerte que ya... No sé como consigues conjugar estas fotos únicas y maravillosas, los textos, y la música, en armonia con el conjunto... Mejor dicho, sí lo sé... Eres un Maestro!
Este pueblo invita, atrae para recuperar la serenidad, me ha ido bien este paseo, gracias y un beso Rubén...
En realidad, sin que se note mucho, he salido de Galicia por unos días. Volveré pronto, con Cunqueiro y Milladoiro. Peñalba está cerca de Ponferrada. Claude Lacombe: has pasado a unos veinte kilómetros. Veinte kilómetros que se hacen como doscientos.
No hace ni una semana que Tio Petros y yo nos encontrábamos en Peñalba. El acceso es difícil a la vez que hermoso. Del pueblo, ¡qué decir!, perfecto. De la iglesia de Santiago, coqueta y caprichosa sí, y como comenta alguien arriba, es imposible fotografiarla de cuerpo entero. Después de haber estado allí, la belleza de la iglesia queda inmersa en la belleza del entorno. Un auténtico placer. un saludo Vailima
"Perderse, desaparecer, cambiar de identidad, renacer con otro nombre. He tenido esa tentación muchas veces, con frecuencia al viajar por países lejanos pero también deambulando por las calles de mi ciudad e incluso sentado en un sillón de mi casa. En todos los casos he experimentado el goce de tomar otro rumbo radicalmente distinto, aunque sólo fuera con la imaginación: matar al que eres es, entonces, una forma posible de inmortalidad, la única resurrección que está al alcance de nuestra mano."
9 comentarios:
Santiago de Peñalba es coqueta. No se deja fotografíar así como así, al menos de cuerpo entero. Pero ofrece infinidad de ángulos sugerentes.
Peñalba igual: los catorce vecinos viven inquietos porque temen que las cámaras también les observen a ellos. Mucho genio y malas caras, debe ser que perturbamos su silencio.
Sé que he andado cerca y todavía no he logrado saber dónde está exactamente...¿Peñalba?¿Dónde?...
La primera foto es preciosa, con esos prismáticos de herradura.
Coincido con Jiménez Lozano -qué gran maestro- en eso de que la subida hasta el monasterio es una experiencia en si misma. Sigue siéndolo. Antes de esforzada ascensión hacia el retiro espiritual. Ahora -y perdón por el prosaismo- de angosta carretera en la que uno reza ya antes de llegar para no cruzarse con otro vehículo. Arriba, sobre todo antes, la espiritualidad del silencio. Desde abajo, en estos tiempos, las plegarias del desasosiego. Merece la pena llegar y pasear el pueblo y sus eremitorios próximos. Y gozar de esa maravilla de elegancia y sencillez que es la puerta mozárabe de su iglesia.
Un abrazo.
Qué sensación de paz me invade cada vez que entro en tu casa Rubén... esta Entrada se me había escapado...suerte que ya...
No sé como consigues conjugar estas fotos únicas y maravillosas, los textos, y la música, en armonia con el conjunto... Mejor dicho, sí lo sé... Eres un Maestro!
Este pueblo invita, atrae para recuperar la serenidad, me ha ido bien este paseo, gracias y un beso Rubén...
Increíble la Galicia que poco a poco nos desgranas. Beso agradecido.
En realidad, sin que se note mucho, he salido de Galicia por unos días. Volveré pronto, con Cunqueiro y Milladoiro. Peñalba está cerca de Ponferrada. Claude Lacombe: has pasado a unos veinte kilómetros. Veinte kilómetros que se hacen como doscientos.
Besos y abrazos.
Título: Elogio de la geometría.
No hace ni una semana que Tio Petros y yo nos encontrábamos en Peñalba. El acceso es difícil a la vez que hermoso. Del pueblo, ¡qué decir!, perfecto. De la iglesia de Santiago, coqueta y caprichosa sí, y como comenta alguien arriba, es imposible fotografiarla de cuerpo entero. Después de haber estado allí, la belleza de la iglesia queda inmersa en la belleza del entorno.
Un auténtico placer.
un saludo
Vailima
precioso
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