“En las rías, el verdor llega a flor de agua, cercando sus playas pálidos árboles esbeltos y temblones. La mar es de un azul desvaído, plateado en los amaneceres y en los crepúsculos apacibles, de un marengo sucio bajo los nubarrones. En la bajamar, racimos de negros y largos mejillones cubren las rocas descubiertas por el agua. Esta es fría, poblada de cantidades inmensas de mariscos. Luce un sol tibio, velado, y súbitamente avanza un frente de niebla que lo cubre todo.”
BALTASAR PORCEL: Galicia, entrevista (Las sombras chinescas)
“Las playas helénicas, condecoradas con el laurel de Dafne que da la muerte y la vida, se ofrecen ahora –en que la espesa pleamar veraniega de las ciudades las ha dejado en toda su belleza– recatadas, íntimas y palpitantes como antiguas amadas. Sobre la intacta, humilde y blanca arena festonean borbotones de oleajes encendidos, y en luz de gloria bajan a la orilla, con su llanto de resina y miel, a sumergirse los pinos lanzales. El cielo, condecorado por cientos de gaviotas deslumbrantes de blancura, está vestido de primera comunión.”
JOSÉ MARÍA CASTROVIEJO: El gran otoño del mar (La montaña herida)
Menudo concierto de voces imposibles. Me gusta la gaviota sobre esa curiosa forma de la piedra. Tus playas parecen de otro mundo, de muy lejos.
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