sábado, 5 de marzo de 2011

LANZAROTE VIII


“Al poco encontramos una nueva bifurcación, y después otra. Hasta que de pronto divisamos el mar. En aquel lugar situado en el extremo sur de la isla, era de un azul ideal. A lo lejos, en mitad de una bruma que se había formado por el calor, se distinguían las costas arenosas de la isla de Fuerteventura. En dos curvas bruscas, el camino desembocó en una pequeña ensenada desierta. Rocas negras encuadraban una pendiente de arena blanca que descendía rápidamente hacia el mar.”

MICHEL HOUELLEBECQ: Lanzarote.

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