Como antorchas apagadas junto al lecho de un enfermo
macilentos cipreses rodean la piedra blanquecina;
allí, el búho nocturno construye su trono
y el delgado lagarto exhibe su testa enjoyada.
Allí, donde los cálices de las amapolas se encienden de rojo,
en la serena cámara de aquella Pirámide
seguramente alguna Esfinge antigua
se oculta en la penumbra,
torva guardiana de este jardín de la muerte.
¡Ah! Realmente es dulce descansar dentro del útero
de la Tierra, gran madre del sueño eterno
pero es más dulce para ti una tumba agitada
en la caverna azul de un abismo con eco
allí donde los altos barcos zozobran en la noche
contra los escollos de las olas bravías.
OSCAR WILDE: La tumba de Shelley
PAUL KLEE: Der Niesen
Me quedo con la piramide de Klee...colorea un pasado de piedra terca y polvorienta...
ResponderEliminarexquisito su blog, si señor...
Me acabo de dar cuenta de que los dos primeros libros que citas en tu perfil están también entre mis favoritos. Bomarzo ha salido ya por aquí, y el libro del desasosiego no tardará.
ResponderEliminarKlee ilumina con esos colores. Es, eso: un pintor luminoso. Creo que es la primera vez que lo pienso así (suscitado, claro, por este blog que, es, también luminoso, no-dicho-sea-de-paso).
ResponderEliminarUn abrazo, Rubén.
ema
postdata: luminoso aunque el espejo huya...
ResponderEliminarEl espejo huye, pero tú corres más. Gracias por tus palabras.
ResponderEliminarPensaba que el cuadro de Klee que titulas Noche egipcia se llamaba Der Niesen (figura en el pie del cuadro junto a la fecha) Es el nombre de la montaña llamada así, El estornudo, por los resfriados que provoca a quienes ascienden a ella a causa del frío. Siempre he creído esta historia cierta... si no fuera verdad, debería serlo.
ResponderEliminarLlego aquí desde La nave del loco y sus Peces rojos.
Un saludo
Es verdad, ese es su título y este es el monte:
ResponderEliminarhttp://www.fotocommunity.de/pc/pc/display/2094978
Gracias por la puntualización, en la red figura también con el otro título y no lo contrasté. Buen blog, el de Settembrini, y también el tuyo.